Ernesto García
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Aferrados a un milagro permanecen en los pasillos de un hospital privado los familiares del joven Orlando Monge, de 18 años, quien la tarde del domingo fue baleado por tres supuestos pandilleros de las Américas Uno.

Monge fue baleado cuando jugaba fútbol con sus amigos en el campo deportivo del mismo vecindario, a sólo una cuadra de su casa. El primer impacto de bala el joven obrero de la maquila lo recibió en una pierna y cuando estaba en el suelo, otro de sus atacantes le disparó cinco veces, según relataron los testigos.

Una joven que presenció la manera en que fue baleado Monge fue también quien lo salvó de la muerte instantánea, porque le gritó a uno de los agresores que no le disparara en la cabeza, cuando el joven estaba tendido en el suelo y el antisocial le puso la pistola en la sien derecha. Orlando Monge, padre del joven maquilador del mismo nombre, dijo que la bala que mantiene en estado crítico a su vástago es la que le perforó el abdomen.

“Él está muy grave. Sólo dependemos de un milagro”, dijo el afligido progenitor. Para salvarle la vida, los médicos han intervenido dos veces a Monge. La primera operación le fue practicada en el Hospital Alemán Nicaragüense, la noche del domingo, y ayer fue llevado al quirófano de un centro asistencial privado, donde permanece bajo pronósticos reservados.

Las primeras investigaciones hechas por las autoridades policiales indican que el móvil de la salvaje agresión podría ser viejas rencillas entre la víctima y sus agresores. Por este crimen frustrado, vecinos de las Américas Uno señalan como presuntos autores a jóvenes de los Grupos “C” y “D”, quienes supuestamente tienen enemistad con sus similares, que viven cerca del campo deportivo.