Jorge Eduardo Arellano
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Colaboración / JINOTEGA

Un niño de ocho meses se ahogó al zozobrar un pipante sobre las crecidas aguas del río Bocay. En la pequeña barca viajaban 40 miembros de la Iglesia Pentecostés Unidad, según reporte enviado vía radio a la Delegación del Cepad en Jinotega.

La feligresía de la iglesia regresaba de una vigilia en la comunidad de Yapuwas, y al llegar cerca de Wina cuando ocurrió el hecho trágico.

El bote se hundía, aparentemente debido al sobrepeso y al fuerte caudal, por lo que el pastor Emilio Mairena se lanzó a las aguas con sus dos niños, uno de ocho años y otro de ocho meses, con tan mala suerte que una ola le arrebató al más pequeño.