Leoncio Vanegas
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Álvaro Fidel Jarquín Carrasco, quien tenía 18 años, llegó a las 10:00 p.m. del sábado último a un bailongo, en una casa de la comarca Champigny, donde hubo una “estampida” de fiesteros que huían del caos que provocó un sujeto armado de un cuchillo.

Jarquín se quedó inmóvil entre los curiosos, y el armado, sin mediar palabras, le asestó una puñalada debajo de la axila izquierda.

El herido fue trasladado al hospital “Pastor Jiménez”, de la ciudad de Jalapa, pero expiró pocos minutos después.

Según el capitán Santos Oliver Chavarría Moreno, de la Policía, el dictamen médico legal indica que Jarquín falleció por sangrado masivo y perforación del pulmón izquierdo por una herida de 7 centímetros de profundidad.

“No me di cuenta”

Los testigos identificaron al presunto autor del homicidio como Luis García Peralta, de 23 años, alias “Luisín”.

Por la mañana del domingo, líderes comunitarios capturaron a “Luisín” y cuando este pasaba cerca del velorio de Jarquín, los familiares y amigos del difunto pretendieron hacer justicia por sus manos.

“Luisín” admitió haber estado en la fiesta, pero sobre la muerte del joven dijo desconocer, porque inclusive la víctima había sido su amigo.

Adelantó que alegará inocencia ante el juez.

 

Expira tras borrachera

La familia de César Augusto García firmó un acta de desistimiento a la Policía del Distrito X de Ciudad Sandino, para evitar que su cuerpo fuera trasladado al Instituto de Medicina Legal, después que fuese encontrado una cuadra y media antes de llegar a su vivienda.

“La médica forense que lo valoró en el lugar dijo que no había indicios de mano criminal y que probablemente falleció producto de un infarto”, dijo el detective que investigaba el caso.

Los agentes comentaron que los testigos dijeron que la víctima salió a ingerir licor con tres amigos y luego apareció muerto.

 

"Será la voluntad de Dios la que al final me juzgue”.

Luis García Peralta
Sospechoso del crimen