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Con un cambio de “look”, atención médica, un “sopón” y un último brindis, 45 tomadores consuetudinarios de cinco barrios de la jurisdicción de la Delegación III de Policía, decidieron rehabilitarse mediante el Plan por la Vida.

“Estas son personas olvidadas por sus familiares, que se mantienen ingiriendo licor en las esquinas de los barrios. Nosotros como Policía les estamos tendiendo una mano amiga y les ayudaremos a salir de ese vicio que tanto mal hace a la persona y a la sociedad”, dijo el comisionado Juan Valle Valle, delegado de la jefatura de Managua para la seguridad de los ocho mercados capitalinos.

Contentos

“Ellos están recibiendo suero canalizado y además se les aplicó una inyección para las náuseas, porque una persona que ha ingerido licor por muchos años tiene descontrolado su organismo y baja las defensas, además el hígado ya no responde como debería ser, porque prácticamente lo tienen desbaratado”, comentó la enfermera María Eulalia Medina, del centro de salud de Altagracia.

Los 45 tomadores que ayer recibieron atención son habitantes de San Judas, El Recreo, Altagracia, El Pilar y “Andrés Castro”.

“Siento que tomé una buena decisión, creo que es hora de ´componerme´; desde los trece años tomo licor, pero ahora ya lo quiero dejar”, manifestó Henry Galeano, de 36 años.

“Yo recaí en el vicio porque mi ‘jaña’ me abandonó, pero estoy decidido a cambiar y a volver a mi trabajo en aluminio y vidrio, donde saco buen billete, voy a dejar en el pasado los problemas, hoy quiero ser otra persona”, dijo Marvin García, de 40 años, otro de los participantes.

 

Guía espiritual

Para rehabilitarse, los tomadores se internarán en un centro ubicado en el kilómetro 33½ de la Carretera Vieja a León, donde recibirán tratamiento psicológico y charlas brindadas por alcohólicos anónimos y guías espirituales.