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Tipeando con su nariz

Mohammed Khurshid Hussain, de Hyderabad (India), tiene 23 años y acaba de batir el récord por escribir una frase en la computadora con su nariz en un tiempo ínfimo. Textualmente escribió: ‘Guinness World Records have challenged me to type this sentence using my nose in the fastest time’, en tan solo 48.62 segundos.

Con esta marca, superó el tiempo obtenido por otro hindú (llamado Neeta) en 2008, quien tardó un minuto con 33 segundos en escribir la oración. Sin embargo, Mohammed ya había superado aquella marca cuando a principios del mes pasado lo consiguió en 53.44 segundos. Cansado de esperar a que le otorguen su reconocimiento, ¡batió su propio récord!

“Si se quiere establecer un récord, cada milésima de segundo cuenta”, dijo el hombre, y agregó: “Esta vez he escrito con un ojo cerrado, ya que es difícil de otro modo para localizar las teclas”. Para todos aquellos que ya estén estrellando su rostro contra el teclado, hay que decir que no cualquiera puede escribir de esta forma. Solo personas bendecidas con una nariz de punta pequeña como la de Mohammed podrían intentar romper este nuevo Record Guinness.

Seminarios para llorar

Si bien es cierto que la terapia de la risa para liberar el estrés es mundialmente conocida, los cursos donde decenas de japoneses se reúnen a llorar son algo novedosos.

¿Cuántas veces has llorado y luego te sentiste mucho más relajado? Los expertos en la materia afirman que esta actividad mejora la calidad de vida de las personas.

Takashi Saga, también conocido como el sommelier de lágrimas, es el líder de estos seminarios, y comenta que “llorar no tiene una buena imagen en Japón”, y agrega: “La gente cree que no debe llorar delante de otros, que refleja debilidad”. Es por eso, que organiza reuniones dos veces al mes en las cuales hay que salir con botes y chalecos salvavidas, ya que la sala se transforma en un mar de lágrimas.

Estos cursos consisten en estimular los sentimientos más profundos de los participantes con libros, vídeos, fotos e historias que los harán llorar como bebés. “Cuando la gente llora aquí, siempre nos muestran una gran sonrisa al final de la sesión”, dijo Saga. Si querés llorar, llorá.

Un pizza-adicto

Un carpintero de 38 años de Maryland, Estados Unidos, solo come pizza desde hace 25 años.

“Nunca me enfermo con ella. Si voy a una pizzería de otra marca, es como comer una comida completamente diferente”, comentó a la hora de describir su pésima alimentación. Claro, nadie puede negar que el pan con queso sea delicioso, pero no hace falta ser nutricionista para saber que eso es insuficiente para llevar una vida normal. Como si esto fuera poco, Dan no come carne: “Todavía me encanta el sabor de la carne, pero debido a mis creencias, me di por vencido. Eso fue hace unos 23 años”. Desde ya, nadie podrá decirle que no es fiel a sus convicciones. Sin embargo, tampoco come vegetales, ni siquiera en las pizzas. “También odio las verduras”, confesó. A Dan le diagnosticaron diabetes y se vio obligado a visitar a un especialista en alimentación, pero anunció que seguirá comiendo pizza.