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Luego de batallar por su vida durante 15 días, se rindió a la muerte el capitán Francisco Rivas, quien recibió un impacto de bala en el pecho, a manos supuestamente de su compañera de vida, la suboficial Carolina Martínez, con quien convivió cuatro años. Ambos laboraban en el Distrito IX de Policía, en San Rafael del Sur.

Aunque el hecho sucedió el 22 de febrero en el reparto Canadá, II etapa, de ese municipio, Rivas falleció en el Hospital “Roberto Huembes”, de la Policía, este domingo.

Sin discusión

Los vecinos del reparto aseguraron que el día de los hechos no se escuchó discusión entre la pareja, más que el disparo.

“Ese sábado, ellos llegaron (a la casa) a bordo de una motocicleta, se miraba que andaban tomados, entraron y parte sin novedad; tenían tres días de alquilar esa vivienda. Hasta a eso de las 7:00 pm que se escuchó el disparo”, dijo una de las vecinas, quien pidió no revelar su identidad.

“Según dicen, fue la propia víctima quien llamó a un amigo policía para que lo trasladaran al hospital y dijo que la mujer (Martínez) le había disparado, pero ella ni se inmutó ni pidió ayuda, ahí quedó dentro de la casa, como que nada. Fue hasta que llegó una patrulla que trasladaron al herido y también se la llevaron a ella, pero a los tres días regresó para llevarse sus cosas”, aseveró otra de las habitantes.

Según los residentes, Martínez es bisexual y aparentemente cuando ambos andaban bajo los efectos del licor, salían a relucir los reclamos.

“Aquí para nadie es un secreto que ella es lesbiana, hasta dicen que estuvo casada con un comisionado en Jinotepe; ella (Martínez) tenía su pareja joven, pero también convivía con el señor (Rivas) y tal vez pudo ser que al calor de los tragos salieron los reclamos”, dijo otra de las moradoras.

“Me quiso agredir”

Las autoridades policiales del Distrito IX no quisieron brindar información al respecto. “No tengo información, es todo lo que puedo decir”, dijo tajantemente el jefe interino, comisionado Alejandro Picón, quien se presentó con otra identidad para justificar su alegato.

Se conoció extraoficial-mente que Martínez dijo en el Distrito policial, donde ella se desempeñaba como jefa de archivo,

que Rivas trató de agredirla.

“Estábamos discutiendo, él quiso agredirme y en el forcejeo el arma se disparó”, alegó Martínez, cuya versión fue desmentida con la prueba de balística, que determina que ella realizó el disparo con la pistola Bersa 9 milímetros asignada a Rivas por la Policía.

La víctima, quien se desempeñaba como jefe de Seguridad Pública en el mismo Distrito policial, dejó en la orfandad a cinco hijos adultos. Sus restos fueron velados en el barrio El Pueblito, de Chichigalpa, de donde era originario.

 

Al juzgado

A pesar de la relevancia del caso, Carolina Martínez no fue detenida, según el fiscal Pedro Almanza porque hacía falta el dictamen médico legal por lesiones cuando la víctima estaba con vida. “Ahora estamos ante un caso de homicidio o parricidio y el caso se está trabajando, probablemente mañana (hoy) pase a los Juzgados de Managua, pero está en manos de la Policía si la detiene o no”.