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Moisés Abraham Ramírez Vanegas recusó este miércoles, por medio de su madre, a la juez María Mercedes Rocha, quien lo está juzgado por la supuesta autoría del asesinato del chef José Luis Ramírez Sevilla, delito en el que se utilizaron dos armas blancas distintas. Esta información la confirma la versión que anda circulando en el Barrio Cuba, donde los vecinos dicen que en el crimen participaron dos personas apodadas “El Zompopo” y “C…”.

La madre del reo explicó ayer que recusó a la juez porque supuestamente ésta le impuso a su hijo un abogado que él no eligió, pero además alega que adelantaron el juicio tres días, sin notificarle a nadie, pero el acusado no dijo nada este martes y dejó que Yamil Garay lo defendiera.

El martes declaró el detective Alcides Aburto Cepeda ante la juez suplente Segundo Penal de Juicio, María Mercedes Rocha, quien dejó entrever que no investigaron la versión que anda circulando en el Barrio Cuba, porque ellos empezaron sus pesquisas con las últimas personas que vieron con vida al chef, mismas que revelaron que la víctima dijo, el 22 de marzo, que iba a pasear a una finca que los familiares de Ramírez Vanegas tienen en Ometepe.

Presentarán a la novia
Sin embargo, el abogado del acusado, Yamil Garay, presentará a la novia de su cliente, quien asegura que estuvo con Ramírez Vanegas desde las diez y media de la noche hasta la madrugada, primero en la discoteca El Chamán, luego en el motel Fantasía. La segunda testigo es una amiga de la madre del imputado. La señora dice que estuvo en la casa de Yamil y que no lo vio salir ni en la tarde ni en la noche, aunque ella se fue del lugar a eso de las diez de la noche.

Pero el detective que investigó el caso señaló que rastrearon las llamadas salientes de los dos teléfonos del chef y descubrieron que de uno de ellos se realizaron varias llamadas el 23 de marzo, día que el cuerpo fue descubierto, pero no identificado.

Los destinatarios de esas llamadas resultaron ser parientes y amigos, además de la novia y el papá de Ramírez Vanegas, quien siempre negó haber visto al chef el día del crimen, pero cuando le presentaron el registro de llamadas confesó que sí vio al chef, que se reunió con él en una esquina y que intercambiaron el chip de sus celulares, pero cuando se enteró de que estaba muerto, destruyó el chip.

Las hermanas y sobrinas del chef, además de una amiga, incriminaron a Ramírez Vanegas al decir que aunque vieron en la televisión el cuerpo que fue encontrado boca abajo en la Carretera Sur, específicamente en la “Vuelta del Yankee”, no lo reconocieron, pero extrañamente el sospechoso empezó a llamar a toda la familia para decir que habían matado a José Luis y que lo había reconocido por los zapatos.

El abogado de Yamil Garay señaló que por el momento no hay pruebas contundentes contra Moisés Abraham, porque la Fiscalía no pudo ofrecer como evidencia el registro de las llamadas hechas desde el teléfono del fallecido, ni llevó como testigos a las personas que supuestamente el acusado llamó con el teléfono del asesinado, ni hizo peritaje sobre la huella dactilar que quedó “grabada” en el brazo derecho del fallecido.

La forense confirmó que éste no tuvo relaciones sexuales anales con nadie antes de morir, pero sus asesinos aparentemente tomaron sopa Maggi y Maruchan de camarones, antes o después de cometer el crimen, porque en la escena quedaron los empaques y un periódico con noticias de sucesos con manchas hemáticas.

El juicio se suspendió por falta de testigos, pero continuará el doce de noviembre.