Jorge Eduardo Arellano
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LAS MINAS, RAAN
Víctor José Espinoza López, de 45 años, no pudo cumplir su sueño de visitar a su familia y entregar los 10 mil córdobas que había ganado trabajando como mozo en una finca, ya que fue asesinado salvajemente, en la Comarca Oliwasito, 25 kilómetros al noreste de Mulukukú, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Fue tal la saña con que mataron a este trabajador de campo, que su rostro quedó irreconocible a causa de tantos golpes asestados con algún objeto contuso o con puñetazos. Asimismo, le cercenaron la mano izquierda.

¿Cuántos machetazos?
Lo más macabro del hecho es que se desconoce con exactitud la cantidad de machetazos que le propinaron en todo el cuerpo, aunque las más grandes heridas se localizan en el cuello y en el tórax.

El infortunado tenía atadas sus extremidades inferiores con una soga delgada, y su cuerpo fue encontrado en un tupido matorral, cerca de la hacienda de Medardo Martínez Oporta, a quien le trabajaba como mozo.

De esta hacienda, ubicada en Oliwasito, la mañana del primero de octubre salió Víctor Espinoza, muy contento porque iba a entregarle a su familia, en la zona de Matiguás, departamento de Matagalpa, los diez mil córdobas que horas antes le habían pagado.

Sin embargo no caminó mucho, porque en el camino fue interceptado, torturado y luego asesinado de manera atroz.

El robo parece ser uno de los principales móviles del crimen, ya que en las cuatro bolsas del pantalón que vestía el infortunado no se le encontró el dinero.

Como principal sospechoso de este asesinato es señalado Raúl Campos, de 20 años, quien trabajaba con la víctima.

Los que conocieron al desafortunado no descartan que el crimen tenga origen en la envidia, ya que Víctor tenía más tiempo de laborar en la hacienda y era el más apreciado por su patrón, por el rendimiento y esmero en el trabajo.

El hecho de que el presunto autor desapareció minutos antes que el hoy difunto saliera con dirección a Matiguás, lo implica más aún en el crimen. Pero lo que más lo “hunde” es que regresó nervioso horas más tarde.

Y algo más, después de que el cadáver fuera encontrado en la tarde, por el patrón Medardo Martínez, al avistar aves de rapiña merodear por el lugar, el domingo el sospechoso se robó una mula negra en la que se marchó de la hacienda, a pesar de que su patrón advirtió que nadie saliera hasta que llegara la Policía Nacional a investigar el caso. El presunto asesino no ha sido localizado, pero ahora que ha sido identificado su captura será efectiva en cuestión de tiempo, advirtió la Policía de Mulukukú.