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Oksana Dovbush, una dama originaria de Ucrania, a quien los vecinos del Barrio Blandón, conocido también como Costa Rica, llamaban cariñosamente “Barby”, para resaltar su belleza física, fue abatida por la bala salida del revólver de un delincuente, quien le disparó a quemarropa cuando ella se opuso a que le robaran su cartera.

Dovbush, madre de dos jóvenes nicaragüense, expiró la mañana del jueves en el quirófano del Hospital Alemán Nicaragüense, donde los galenos hicieron el último intento para salvarle la vida.

La profesional de 41 años recibió un impacto de bala en el costado derecho que le causó lesiones mortales en el hígado y los pulmones, según el informe médico.

Vecinos del sitio donde los ladrones atacaron a Oksana Dovbush dijeron que ella probablemente murió ahogada en su sangre, por el mínimo tamaño del orificio de bala.

Los apesarados habitantes del referido vecindario capitalino, que la vieron pasar durante más de 16 años, cuando iba y regresaba de su trabajo, relataron que los maleantes se transportaban en una motocicleta sin placas. Una de las hipótesis que existe en el sector es que quizá pretendían robarle su bolso.

Sentido adiós
La muerte violenta e inesperada de Oksana Dovbush no sólo llenó de pesar a sus familiares, sino también a sus compañeros de trabajo y a quienes la conocieron, entre los que sobresale el sacerdote José Ramírez Valera, conocido entre la feligresía católica como el “ Padre Joselito”, quien demandó de las autoridades el esclarecimiento de este crimen.

Durante la misa de cuerpo presente, celebrada en una funeraria capitalina, el religioso dijo que crímenes como le perpetrado contra Dovbush refleja la poca búsqueda de Dios en la sociedad.

“Por no trabajar, hay quienes se dedican a la delincuencia, al alcoholismo, a la drogadicción y esto no se puede seguir permitiendo”, enfatizó el Padre Joselito.

Oksana Dovbush, quien laboró durante más de 16 años en un prestigios laboratorio farmacéutico, recibió ayer cristiana sepultura en un cementerio privado ubicado en la carretera que conduce hacia Ticuantepe.

Mientras tanto, el capitán Rodolfo Mejía, vocero de la Estación Cuatro de Policía, dijo que hasta la tarde de ayer viernes no habían capturados por este crimen.