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Chinandega
José Toribio Catín y Ángela Salgado viven la peor pesadilla de sus vidas, a consecuencia de tres de sus nueve hijos.

La vida de estos campesinos, habitantes del barrio Nueva Jerusalén, en Villanueva, municipio de Chinandega, tuvo un giro de 180 grados hace una semana.

El inesperado cambio para esta pareja se produjo cuando sus retoños, Juan Simeón y Marcos Antonio Catín Salgado, y un tercero, que es adolescente, protagonizaron una sangrienta trifulca frente al Bar “Nicho”.

De esa sangrienta batalla donde salieron a relucir machetes y fusiles de guerra, estos adoloridos padres todavía no terminan de recoger la “cosecha” de desgracias.

Una semana después de los trágicos sucesos sin precedente en la historia de Villanueva, José Toribio Catín y Ángela Salgado no encuentran consuelo por la muerte de su hijo, Juan Simeón Catín Salgado, el encarcelamiento de Marco Antonio y la condición de prófugo de uno de los menores de sus vástagos.

La “cumiche” baleada
Al dolor causado por la situación de los tres hermanos antes mencionados se suma el martirio de ver postrada en una cama a la “cumiche” de sus hijas, Rubí del Socorro Catín Salgado, de 15 años, quien tiene el colon perforado a consecuencia de un impacto de bala de fusil Ak.

Paradójicamente la bala que mantiene en estado delicado de salud a Rubí del Socorro, en la cama 13 de la Sala de Cirugía de Mujeres del Hospital España, de Chinandega, fue disparada por uno de sus hermanos, según el relato de testigos y las investigaciones hechas por la Policía.

Como en el corrido mexicano, “El Hijo Desobediente”, del recordado Antonio Aguilar, los hermanos Catín Salgado desatendieron los consejos de sus padres de que no pelearan, “y más arrechos que un león” provocaron el baño de sangre en el Bar “Nicho”.

Ángela Salgado, quien permanece con su marido, José Toribio Catín, al pie de la cama donde convalece su hija, Rubí del Socorro, dice que la tragedia que tiene como principales protagonistas a cuatro de sus nueve vástagos se originó por la desobediencia de los tres varones.

“Acababa de decirles que no fueran a pelear, pero dijeron que no permitirían al policía Leonardo Rocha, quien es yerno de los dueños del Bar Nicho, se burlara de ellos”, relató José Toribio Catín.

Las burlas que provocaron la ira de los “endemoniados” hermanos Catín, están relacionadas a un incidente acontecido hace dos años, cuando Rocha baleó a uno de estos jóvenes.

Tanto los padres de los Catín Salgado como los pobladores de Villanueva y las autoridades policiales de Chinandega sostienen que lo sucedido en el Bar “Nicho” es algo que no tiene precedente en la historia de esa calurosa zona occidental de Nicaragua.

¿Exceso policial?
En medio de la sencillez que caracteriza al campesino nicaragüense y todavía asustada por la supuesta presencia de policías “rondando” el lecho de enferma de su hija, Rubí del Socorro, Ángela Salgado denunció supuestos abusos de las autoridades policiales en contra de su familia.

Según la atribulada mujer, la noche del domingo dos de noviembre, cuando la sangre derramada frente al Bar “Nicho” todavía estaba caliente, agentes policiales la llegaron a sacar con lujo de violencia al Hospital España, donde cuida a su hija.

“Pase señora, pase”, asegura Ángela Salgado le gritó un agente policial, mientras la obligaba a caminar a empellones en los pasillos del centro asistencial y la llevaba al comando de la Policía, donde asegura que fue interrogada.

Tanto las autoridades policiales como pobladores del Barrio Nueva Jerusalén, aseguran que los hermanos Catín Salgado, involucrados en los sucesos del pasado domingo, no sólo tienen un largo historial delictivo de robos, abigeo y hasta violaciones, sino que también han maltratado a sus padres.

“Si esos hombres hasta han golpeado a sus padres”, aseguró María Antonia López, propietaria del Bar “Nicho”, cerrado temporalmente por la Policía.

Sin embargo, al igual que en otros casos, los padres niegan los señalamientos hechos contra sus hijos y aseguran que todo lo malo que les imputan es por “envidia”.

“Mis hijos nunca han estado presos por esas cosas que dicen (robo, lesiones, abigeato), si alguna vez han estado presos es porque se han ‘agarrado a los puños’”, sostiene José Toribio Catín.

A pesar de conocer de las presiones de algunos sectores de la población de Villanueva, los que están pidiendo el cierre del Bar “Nicho”, sus propietarios se muestran confiados en que pronto podrán reabrirlo.

“El bar no es ninguna cantina. Tampoco vendemos guaro ‘pelón’ y no es cierto que aquí haya pleitos cada vez y cuando”, afirmó María Antonia López.

“Si no nos quieren ver aquí (Villanueva), yo les vendo”, asegura en tono desafiante Dionisio Ruiz, quien al igual que su esposa, María Antonia López, rechazan la versión policial de que el escándalo comenzó en su negocio.

“Todo el pleito fue en la calle, cuando los Catín, quienes parecían andar drogados, se enfrentaron a la Policía con machetes y hasta les quitaron un fusil”, asegura López.

El testimonio del matrimonio Ruiz López no coincide con la versión del policía voluntario Eleodoro Gurdián Rocha, quien recibió un machetazo en el brazo izquierdo y otros “filazos” en el hombro del mismo lado y el rostro, pues sostiene que la batalla campal comenzó dentro del Bar “Nicho”.

“Cuando nosotros llegamos encontramos a cuatro hombres que estaban cerca de una pared, donde estaban haciendo el escándalo”, relató el policía voluntario, quien será llevado al quirófano para una operación reconstructiva en la mano izquierda.


Versión de la Policía chinandegana
Por otro lado, el subcomisionado Carlos Hernández, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ)-Chinandega confirmó a las 8:10 de la mañana del jueves último se realizó audiencia preliminar a Elías Guardado Calderón, Henry Gabriel Estrada Romero, de 18 años, y un adolescente de 16 años.

La juez correspondiente dictó prisión preventiva a los tres por participar en lesiones graves, homicidio frustrado y obstrucción de funciones frente al Bar “Nicho”.

Estos tres pobladores de ese vecindario participaron en la reyerta donde resultaron lesionados a pedradas y machetazos los policías Léster Quezada Salgado, de 21 años, y Eleodoro Gurdián Rocha, de 43, además de la adolescente que recibió un balazo en el abdomen, propinado presuntamente por su hermano, Marcos Antonio Catín Salgado, alias “El Zurdo” o “El Aguado”.

El subcomisionado Hernández dijo que continúan con las investigaciones, y cuentan con suficientes pruebas que incriminan a los tres detenidos y a Marcos Antonio Catín Salgado, hermano de Juan Simeón Catín Salgado, de 22 años, quien murió a consecuencia de un disparo propinado por un efectivo policial que defendió a un compañero de armas, cerca del puente Hato Grande, el cual fue atacado a machetazos por el joven, durante la persecución de los sospechosos que realizó la autoridad del orden público.

El comisionado mayor Marvin Castro Orozco, jefe de la Policía de Chinandega, dijo a EL NUEVO DIARIO que junto a homólogos de Honduras y El Salvador continúan la búsqueda de Marcos Antonio Catín Salgado, quien se supone está en los alrededores de El Amatillo, frontera de esos países.

El jefe policial afirmó que un oficial de Asuntos Internos participa en las investigaciones para que éstas sean transparentes, y reiteró que no permitirán que se repitan este tipo de hechos. Pondremos mano dura contra la delincuencia y esclareceremos este caso al ciento por ciento”, dijo el jefe policial.