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Nadie sabe el paradero de Jason Antonio Tijerino, de 22 años, quien abandonó el hospital luego de perder a su esposa y su hijo en un accidente de tránsito, donde solo él sobrevivió. La angustia para los familiares continúa porque tampoco han podido repatriar los cuerpos, debido a los trámites legales.

“Lo último que se supo de él es que firmó un acta de abandono en el Hospital ‘Antonio Lenín Fonseca’ donde estaba internado por fractura en la clavícula derecha que le resultó del accidente”, dijo el comisionado Francisco Vanegas, II jefe del Distrito Tres de Policía.

“No sabemos si tenía familia en el país, tampoco se le ha encontrado en la vivienda donde estuvo rentando con su familia”, señaló el jefe policial.

Jason había expresado a sus allegados, que no tenía motivos por quién vivir, ya que su “flaquita y su hijo se habían ido” y él quería ir con ellos.

“No sabemos nada de él, tenemos entendido que él no tiene familia en el país, ya que habitan en Costa Rica, estaba desorientado; tememos que cometa una locura”, dijo Juan López, amigo de Tijerino.

¿Con antecedentes?

“Las autoridades de Rivas nos informaron que el joven Tijerino tenía una orden de captura en su contra desde hace dos años, por los delitos de robo con intimidación y violencia”, señaló el comisionado Vanegas.

Según se conoció extraoficialmente, Tijerino también era buscado por el Organismo de Investigación Judicial, OIJ, de Costa Rica, por los mismos delitos.

Aparentemente el 25 de mayo, día de la tragedia, Kassandra María González Chávez, de 19 años, y Tijerino, su marido, regresaban de una clínica junto a su hijo Jeykou Noah González Chávez, de 13 meses de vida, quien presentaba síntomas de dengue.

“Según nos dijeron, ellos iban a comprar los medicamentos a un supermercado que está cerca de donde ocurrió el accidente, pero un policía le hizo la parada y como él andaba sin documentos de la moto --porque hace 4 días la había comprado-- decidió acelerar porque pensó que lo iban a seguir, luego ocurrió la desgracia”, dijo Alexis Castillo Hernández, progenitor de Kassandra.

Castillo vino acompañado de Eileen Castillo Naranjo, hermana de la víctima. “El principal obstáculo que hemos tenido es por los apellidos que no coinciden, ya que ella lleva los de su mamá. Ahora esperamos que venga una tía materna, para poder retirar los cuerpos”, manifestó la joven, quien junto a su padre ha dormido en las bancas de la delegación policial, desde el día de la tragedia.

 

“En medio del dolor, él nos llamó y gritaba: ¡Mi niño y mi esposa están muertos!, y sin saber más nos venimos”.

Eileen Castillo Naranjo,

pariente de las víctimas.