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“¡Fue 'Punche', decile que fue 'Punche', para que hagan justicia! Te encomiendo a tus hermanos”, fueron las últimas palabras que Claudia Janeth Dávila Sánchez, de 35 años, le profirió a su hija de 10 años, cuando esta llegó a donde ella se estaba desangrando a consecuencia de los machetazos que había recibido por parte de Douglas José Díaz Cardenal, de 23 años.

Las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres incluyeron en la lista de féminas asesinadas a Dávila Sánchez, quien se convirtió así en la número 50 en lo que va del año en Nicaragua.

“No es femicidio, porque la víctima (Dávila) no tenía ninguna relación con el victimario; todo ocurrió al calor de los tragos dentro de un bar en Ticuantepe, a donde la occisa llegó acompañada de su compañero de vida, Germán de Jesús Cruz Alfaro, de 40 años, y de su sobrina Magaly (del Socorro Mercado Dávila)”, explicó el comisionado mayor Manuel Zambrana, jefe del Distrito V de Policía.

No obstante, Reyna Rodríguez, enlace nacional de la Red de Mujeres contra la Violencia, RMCV, explicó que aunque la Policía tipifique los casos como homicidios, ellas siguen contabilizándolos como femicidios, en base al artículo 9 de la Ley 779 que indica que el hombre que da muerte a una dama en el marco de relaciones desiguales de poder, ya sea en el ámbito público o privado, incurre en dicho delito.

El Observatorio de la RMCV ahora hace una diferenciación entre femicidios íntimos y no íntimos. El primero se refiere a aquellos casos en los que la víctima tenía o tuvo un vínculo íntimo, familiar o de convivencia con el victimario, en tanto los segundos se definen como crímenes contra mujeres cometidos por hombres con quienes las víctimas no tenían relaciones íntimas ni vínculo familiar ni de convivencia, “sin embargo la saña y la crueldad fueron las mismas”.

El móvil

“La víctima le reclamó a Díaz que por qué no reconocía su responsabilidad paternal con el hijo de una amiga en común, por lo que se agredieron verbalmente y luego Díaz quiso agredirla (…) entonces el marido de la occisa intervino y se enfrentaron a puñetazos”, explicó el jefe policial.

Luego de la trifulca, Díaz se retiró del bar, al igual que la víctima y sus acompañantes; pero más adelante la esperó machete en mano.

Díaz huyó tras la agresión, pero fue arrestado en el kilómetro 19 de la Carretera a Masaya, en casa de su compañera de vida.

“Se me pasó la mano”

“Yo solo quería asustarlos, porque me estaban vulgareando y hablaron mal de mi esposa (actual), pues no me gustó y yo también los ofendí. Estoy arrepentido, lamentablemente se me pasó la mano y ahora tengo que enfrentar mi castigo”, reconoció Díaz, quien está a la orden de la Fiscalía por los delitos de homicidio y lesiones graves.

Los parientes de las víctimas exigieron justicia, porque tres niños de 4, 6 y 2 años dependen económicamente de Magaly Mercado, quien ahora está postrada en cama, con medio cuerpo sin movimiento, en tanto que el padre de uno de los 5 hijos de la difunta se lo quiere llevar y la abuela materna, Juana Francisca Cerna, se opone.

"Pensé que era una broma de mal gusto cuando me decían que mi hija estaba muerta".

Juana Francisca Cerna

madre de la víctima.