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CHINANDEGA
Varios ciudadanos notables de Chinandega constataron que el discapacitado José Ángel Ramos Cáceres, de 42 años, originario del Barrio Guadalupe, de Chinandega, en completo estado de ebriedad se suicidó en la celda preventiva uno de la Policía de esta ciudad.

Según el subcomisionado Carlos Hernández, jefe de Auxilio Judicial de Chinandega, los hechos iniciaron cuando Emma Teresa Dávila comunicó, a las once de la noche del lunes último, al centro de emergencias de la Policía chinandegana, que su marido, José Ángel, había macheteado las puertas de su casa, ubicada en el Reparto “Walter Estrada”, y la amenazó de muerte.

“Enviamos una patrulla al lugar y el discapacitado fue sorprendido machete en mano, por lo que fue detenido bajo el cargo de violencia intrafamiliar. Fue ubicado en la celda donde hay once reos, quienes poco después avisaron al oficial de control de detenidos que se había amarrado un cordón al cuello”, reveló a EL NUEVO DIARIO el jefe policial.

Hernández aseguró que se trata de un suicidio, pues no hubo mano criminal, tal como fue comprobado por el forense Róger Pereira Umaña, miembros de los Derechos Humanos, la esposa y un hermano del fallecido. Agregó que antes de ingresarlo a la celda no le quitaron la prótesis porque con ella se movilizaba.

Brígido Martínez, promotor de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, afirmó que el cuerpo únicamente tenía señales del cordón en el cuello.

Confirmó que la Policía no quitó la prótesis al discapacitado, porque era el único medio de movilización de José Ángel, y de lo contrario se hubiesen vulnerado sus derechos humanos.

“Quién se iba a imaginar que con el cordón que sujetaba la prótesis este ciudadano se iba a quitar la vida. Se suicidó, no hay duda, rendiremos un informe de este caso a nuestros superiores para que nadie cuestione a la Policía y a los reos que compartieron celda con el discapacitado”, aseguró Martínez.

El cadáver fue entregado a sus familiares para velarlo y darle cristiana sepultura. Mientras tanto, la Policía entrevistó a varios reos como parte de las investigaciones, y para que no exista duda sobre que el discapacitado se privó de la vida.

Reos confirman suicidio
Hermógenes José Burgos Santos, de 37 años, relató que se disponía a orinar, y al ver tendido a Ramos Cáceres pensó que estaba dormido, pero al acercarse constató que éste tenía un cordón sujetado al cuello y estaba muerto. Por su parte, José Humberto Espinales Ney expresó que José Ángel gritó improperios contra su esposa. “Le aconsejé que se durmiera, pero no hizo caso y después se ahorcó con un cordón de su prótesis”, lamentó el prisionero.

Justo Ramón Cáceres dijo que hace varias semanas no miraba a su hermano, quien ingería licor constantemente, por lo que considera que sufría depresión, la cual se acrecentó debido a que era lisiado de guerra, a raíz de un incidente que sufrió cuando perteneció a la ex Resistencia Nicaragüense, y a presuntos problemas conyugales.

Emma Teresa Dávila afirmó que tenía cinco meses de estar separada de Ramos Cáceres, porque según ella era problemático cuando ingería licor.