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Haber creído ciegamente en los curanderos de la comunidad Greytown, jurisdicción de Puerto Cabezas, le cambió negativamente la vida a Gilberto Amador García, de 15 años, porque perdió el brazo derecho y tiene infectado un dedo del pie izquierdo.

Amador fue mordido por una culebra barba amarilla hace un mes, cuando con otros tres amigos se bañaba en la quebrada Sucua, afirmó el joven afectado.

El daño causado por el veneno de la referida serpiente hubiese sido mínimo, si los tutores de Gilberto lo hubieran llevado a un centro médico de inmediato, pero lo que hicieron fue ponerlo en manos de curanderos.

Antonia Ballesteros García, madre del joven labriego atacado por la víbora, confesó que llevó a su hijo al médico tres días después del hecho, cuando tenía totalmente inflamado el brazo y el veneno había dejado sin funcionamiento los tejidos.

Según la señora Ballesteros, ella no llevó a su hijo de inmediato al centro de salud correspondiente, porque los vecinos de su comunidad le recomendaron que dejara que los curanderos lo sanaran con hojas y hierbas.

Además del daño irreparable antes citado, el quinceañero tiene infectado el dedo pulgar del pie izquierdo, que es la parte del cuerpo donde la víbora le introdujo los colmillos.

Para salvarle el pie, los médicos del Hospital “Lenín Fonseca”, de la capital, han tenido que hacer varias curaciones para impedir que siga avanzando la infección, explicó su progenitora.