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Estos tres hermanos, que desde niños vendían por las calles polvosas de Ciudad Sandino los alfeñiques que su madre preparaba, también tienen algo más en común, sus historias de reclusos.

Por las agrietadas y envejecidas galerías de la Cárcel Modelo, de Tipitapa, estos hermanos han pasado los mejores años de su vida, incluso uno de ellos, Mario González, se suicidó dentro de ese penal.

La vida de estos tres hermanos, desde niños, ha estado marcada por el infortunio, porque según Néstor González, quien está de regreso en la cárcel por enésima vez, cuando niños tuvieron que defenderse a “machetazo limpio”.

“De tal palo, tal astilla”
A sólo un día de que Félix González fuera puesto en libertad por haber cumplido las tres cuartas partes de una condena de seis años de prisión, su mamá, Carmen González, quedó presa en la Cárcel Modelo de Tipitapa.

Félix González Cajina, el mayor de los tres hijos de Carmen González, asegura que a su progenitora “se la montó” --le hizo trampa— otro recluso de ese penal con quien él tiene diferencias. Sin embargo, según la denuncia presentada ante la Policía de Tipitapa, Carmen González intentaba introducir droga durante lo que sería la última visita a su vástago en ese penal el pasado lunes.

La captura de Carmen González “abortó” la posibilidad de que se pudiera reencontrar en libertad con sus dos hijos mayores, por primera vez en muchos años.

Suicidio
Durante dos de los cuatro años y medio de presidio que estuvo en la Modelo, de Tipitapa, Félix González tuvo como vecino a su hermano, Mario, quien un día sucumbió ante la soledad que significa el encierro de la cárcel, y se suicidó.

Pagué por mi hermano
Félix González Aguilar, el único de los tres hermanos que carga con el apellido de su padre, dijo que una de las dos sentencias que recibió por robo con intimidación le fue impuesta de forma injusta.

“En honor a la verdad yo pagué en la cárcel por un robo que hizo mi hermano difunto (Mario) y por otro que sí yo cometí”, aseguró González.

Según el mayor de los tres hijos del primer matrimonio de Carmen González, su hermano Mario fue quien robó varias joyas a un joven a quien sólo identifica como Pedro, pero fue él quien tuvo que pagar con tres años de cárcel por ese atraco.

El jefe de Auxilio Judicial, subcomisionado Carlos Espinoza, asegura que “Los Ñeques”, además de ser considerados los expertos en robo con intimidación de la Zona Cinco de ese municipio, también son reconocidos por “macheteros”.

No “niegan” machete
“‘Los Ñeques’ no le niegan el machete a nadie”, asegura el jefe policial, versión que es corroborada Néstor González, quien ayer sábado fue capturado nuevamente, porque sobre él penden dos órdenes de captura y existen otras ocho denuncias por robo con intimidación.

¿A cuántos has macheteado?, preguntamos a Néstor González, el menor de los tres hermanos “Ñeques”, y éste, sin ruborizarse, respondió: “Son tantos, que ya perdí la cuenta...”.

Pero como sucede con todo los tipos de su estirpe, Néstor González tiene una justificación, y asegura que a quienes ha “montado” el machete es porque algún daño le hicieron, y no por robarles, como aseguran las autoridades policiales.

Sin embargo, su dicho se contradice con la realidad, porque en los archivos policiales en Ciudad Sandino se contabilizan diez denuncias por robo con intimidación, en las que sus principales víctimas son ciclistas.

“Lo que sucede es que yo me parezco a ‘Guayo’, otro ladrón de la Zona Cinco, y la Policía siempre me confunde con él”, asegura con desfachatez este joven de baja estatura, quien dos veces ha estado preso en la Cárcel Modelo.

La primera vez estuvo preso 17 meses y la segunda otros diez, para totalizar 27, según el testimonio de este joven, padre de dos niñas, a quienes asegura les pasa 20 córdobas de vez en cuando, para su manutención.

Néstor González, quien es capaz de bailar con una bandeja en la cabeza cargada de dulces, asegura estar preparado para ser llevado en los próximos días a la Cárcel Modelo de Tipitapa, donde al igual que las dos veces anteriores que ha llegado, sólo sabrá la fecha de ingreso, pero no sabe cuándo volverá a salir.

Con la vida vendida
Félix González, quien espera ver a su hija de seis años por primera vez en muchos años, en los próximos días, actualmente trata de reconstruir su vida vendiendo en el mismo sitio donde lo hacía su madre.

“Yo quiero rehacer mi vida, pero estoy seguro de que en cualquier momento puede aparecer alguien y matarme porque tengo ‘traidos’ –-enemigos-—”, confieso.

Esta dolorosa historia familiar también ha arrastrado a las dos pequeñas hijas de Carmen González, quienes han tenido que emigrar al hogar de sus abuelos paternos, abandonando su casa en la Zona Cinco de Ciudad Sandino, que ahora está bajo el cuidado de generosos vecinos.