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El agente policial Oscar Alejandro Arroyo Hernández, de 24 años, viajaba a bordo de su motocicleta junto a su cónyuge Brenda Tenorio Berríos, de la misma edad, pero al parecer, el desconocer las calles del barrio “Germán Pomares”, en el reparto Schick, le costó la vida.

“La víctima se movilizaba en la motocicleta junto a su cónyuge, de oeste a este, y al terminar el adoquinado pierde el control del vehículo, impacta contra un tumulto de tierra y cae al cauce”, informó el subinspector Bismarck Rivera, jefe de secretaría del Distrito V de Policía.

“Aproximadamente había unos cinco metros de profundidad, se realizó el rastreo y el cuerpo estaba atrapado con la moto, se extrajo el vehículo para poder rescatarlo. Parece que la pareja no se fijó que había un cauce y cayeron dentro. La muchacha (Tenorio) quedó en la parte superior, mientras que el conductor quedó abajo y pasó unos 30 minutos bajo el agua”, dijo el bombero Marcos Malespín.

Arroyo era suboficial y estaba asignado a la Brigada de Tránsito de la Ajax Delgado de la Policía Nacional. El día de la tragedia --domingo 19 de octubre-- le tocaba turno, pero como tenía clases le dieron permiso.

Hijo mayor

“Él cursaba el segundo año de la carrera de Derecho, no sé de dónde venían (la pareja), yo me enteré (de la desgracia) porque un agente policial vino hasta mi casa a darme la noticia. Sé que le tocaba turno, pero se fue a clases, de ahí no supe que pasó”, manifestó Sonia Hernández, madre de la víctima.

El joven era el mayor de sus tres hijos, “es una pérdida irreparable, era el hijo que me ayudaba económicamente porque los otros están pequeños --de 13 y 6 años--, él me pagó una operación que tuve hace poco y siempre estuvo pendiente de nosotros”, comentó la progenitora entre lágrimas.

“Mi pobre hijo hasta tenía planes de regalarme este diciembre uno de esos televisores modernos, porque a ellos (los policías) les entregan antes el aguinaldo”, comentó Hernández.

Especializarse

Otro de los planes que la víctima tenía en mente era especializarse en narcóticos, “yo le decía que no, que me daba miedo que fuera agente antidrogas, que mejor ejerciera su carrera civil y se alejara de la institución, pero él decía que no, que le gustaba ser policía y entregó seis años de su vida a esa institución”, recordó la progenitora.

La familia doliente es de escasos recursos económicos, y otro de los problemas que los atormentaban era buscar quien “preparara” el cuerpo.

“No tenemos dinero, nos dijeron que en Medicina Legal nos cuesta US$100 y no tenemos ese dinero, una policía que vino (a la casa) nos dijo que por el féretro no nos preocupáramos, pero tenemos que hacerlo porque tampoco tenemos lote en el cementerio”, comentó angustiada la señora.

El joven policía dejó en la orfandad a una niña de un año y medio, procreada en la relación de más de tres años que sostenía con Tenorio, quien únicamente resultó con golpes leves del accidente donde falleció su marido.

Las autoridades del Distrito V de Policía, tipificaron provisionalmente el incidente como homicidio imprudente, aunque la causa de muerte fue por sumersión, pero derivada de un accidente de tránsito.

 

"Le pido a la Policía que me ayude con mi nieta, ahora esa pequeña quedó desamparada".

Sonia Hernández, madre de la víctima.