José María Centeno
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EL RAMA

A sólo 30 metros de su casa encontró la muerte el joven Martín Amador, de 25 años, quien había salido con la idea de visitar a un amigo, pero fue sorprendido por elementos desconocidos que se ocultaban tras unos matorrales.

Los familiares del joven, al oír el estruendo, a las cuatro de la tarde del sábado 22 de los corrientes, salieron a ver qué había pasado, y se llevaron la terrible sorpresa: Martín estaba tirado en el suelo, con rostro y pecho ensangrentados. Ante la escena, los parientes de Martín trataron de avistar a alguien entre la vegetación, pero fue inútil, por lo que de inmediato avisaron a los vecinos, los que a su vez informaron a la Policía Nacional de El Rama.

Las autoridades enviaron a lo inmediato una guardia operativa, en compañía de un médico forense, quien corroboró que la víctima tenía desbaratados el pecho y el rostro, producto de los perdigones de escopeta.

Los hechos ocurrieron en la Comarca Aguas Calientes, unos 50 kilómetros al noreste de Ciudad Rama, en la profundidad del campo.


¿Por abigeo?
Según el informe policial, se desconocen la identidad de los autores y el móvil de los hechos. Los campesinos del lugar presumen que la muerte de Martín pudo ser una “pasada de cuentas”, ya que éste había estado preso, acusado de robar ganado, pero por el trabajo de la defensa había salido libre.

En los municipios de El Rama, El Ayote, Muelle de los Bueyes, El Tortuguero y Nueva Guinea, el abigeato es el delito número uno que asedia a los productores, y a pesar del excelente desempeño del Ejército y la Policía Nacional, los robaganado, una vez que son puestos a la orden del Ministerio Público y de los jueces, no tienen dificultades para salir libres.

Muchos productores de estos municipios expresan que la mejor medida contra el abigeato es eliminar al ladrón, y se presume que ésa sea la causa principal de muchos asesinatos en estos municipios, donde aparecen los muertos, pero la Policía jamás encuentra el móvil ni los autores.