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El disgusto hizo que un vigilante le disparara seis veces a su supervisor la madrugada de ayer, pero además lo golpeó con la cacha del revólver cuando ya estaba sobre el suelo.
Ahora, el supervisor de la empresa COMSSISE, Fernando José Quintero Pérez, se debate entre la vida y la muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”.
Según la denuncia que tiene la Policía del Distrito Uno de Ciudad Sandino, los hechos se dieron pasada la media noche, este domingo, cuando Quintero llegó a la Distribuidora Industrial Cartonera, ubicada en Los Brasiles, pasó por la puerta principal donde se encontraba el vigilante Johnny Mejía Zeledón, y luego se dirigió a donde estaba Roberto Antonio Hernández, de 49 años, autor de los disparos.
El subcomisonado Mauricio Ruiz, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía de Ciudad Sandino, explicó que luego entre los dos hombres hubo una discusión, porque al parecer Roberto Hernández estaba esperando que Fernando Quintero llegara para reclamarle por los días de trabajo que le habían quitado en el salario de la quincena.
“El vigilante le dijo al supervisor: “Por tu culpa me quitaron 160 córdobas, me quitaron dos días…Vos me reportaste’, empezó una pelea, se dieron algunos golpes, y Roberto Hernández cayó en una zanja. Fernando Quintero se fue a la gerencia para informar que lo iba a cambiar de lugar”, explicó el jefe policial.
Se enojó porque le
pidieron la pistola
Luego el vigilante se levantó, subió a su bicicleta y se dirigió a la entrada principal, adonde llegó Quintero para informarle que lo iba a cambiar de lugar, y le pidió que por favor le entregara el revólver Jaguar calibre 38, pero lo que se dio fue otra discusión entre supervisor y vigilante, relató el jefe policial.
“El vigilante preguntó: ‘¿Cuánto masiamos que no me vas a cambiar?’, salió de la caseta, sacó el arma y le dio un primer impacto en el estómago. Fernando Quintero corrió 20 metros y fue impactado por segunda vez en la parte de la espalda; cayó, y en el suelo Roberto Hernández le disparó otras cuatro veces. Además, con la cacha del revólver le pegó tres veces en la cabeza y le reiteró: ‘Te dije que no me ibas a cambiar”, expresó el subcomisionado Ruiz.
No hay probabilidades de vida
Después del incidente, Roberto Hernández se quedó esperando a la Policía porque pensó que la víctima estaba muerta, pero cuando se enteró horas después de que había sobrevivido preguntó: “¿Ya se murió?”
Según el personal del Hospital “Lenín Fonseca”, la víctima sólo tiene un 20 por ciento de probabilidad de vida, porque tres de las seis balas se quedaron alojadas en el cuello y en la parte trasera del tórax.
Fernando Quintero es hijo de una teniente que labora en Archivo Nacional de la Policía. El delito fue tipificado como homicidio en grado de frustración.