Ingrid Duarte
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GRANADA

Con el cuerpo cubierto de sangre y tirado sobre una de las polvosas calles del Barrio San Ignacio del Pantanal, en el municipio de Granada, quedó Héctor Javier Obando Morales, de 21 años, luego de recibir una estocada que le perforó el corazón.

El crimen se produjo el domingo, a las once de la noche, cuando el muchacho se encontraba descansando cerca del lugar conocido como el Tanque de Agua, después de haber pasado dos días ingiriendo licor.

“Se había acostado como a las cuatro de la tarde, pero al pasar por el lugar, Belman Ramón Méndez, de 19 años, alias “Chibolón”, le dio dos patadas a Héctor Javier, quien inmediatamente se levantó para reclamarle”, relató el jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, comisionado Dennis Fonseca.

Fonseca explicó que durante la discusión “Chibolón” empujó a Obando Morales hacia el suelo y luego de haber caminado algunos metros le propinó la estocada en el costado izquierdo, herida que según el dictamen médico legal le perforó el corazón.

En sus indagaciones, la Policía supo que Octavio Antonio Acosta Bermúdez, de 29 años, alias “Chente”, y un menor de 15 años, quienes acompañaban a Méndez, intentaron ocultar el cuerpo, pero fueron detenidos después de una llamada telefónica que los habitantes del Pantanal hicieron al puesto de mando.

“El motivo fue la ingesta alcohólica que lamentablemente lleva a los jóvenes a hacer cosas como éstas, y por otro lado, ellos ya tenían rencillas personales desde hace tiempo atrás”, manifestó el jefe.

Por su parte, Belman Méndez, presentado durante una conferencia de prensa, confesó el hecho, pero aseguró que sus intenciones no eran darle muerte a Obando Morales. “No creí que estaba muerto, no quería matarlo”, acotó.

Las autoridades también explicaron que momentos antes del homicidio, los
investigados habían participado en la muerte de un caballo moro que circulaba por el Tanque de Agua. “Belman le pidió un cuchillo a “Chente” para darle una estocada al equino, pero como no pudo matarlo el mismo “Chente” le ayudó a sacrificar al animal, porque él es matarife de profesión”, agrega el jefe policial.

Para responder por estos delitos, en la delegación están detenidos Belman Ramón Méndez, Octavio Acosta y el menor. Entre las pruebas de su participación en el crimen fueron presentados dos cuchillos, un pantalón, una camisa y un short de la víctima, así como una sábana que estaba en la casa del principal acusado y una cortina que fue localizada a tres metros de donde yacía el animal.