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La jueza Penal de Distrito de Audiencias de Matagalpa, Josefina Vásquez, aceptó la acusación contra la madrastra que mató a una niña de dos años y medio, programó la audiencia inicial para el 20 de noviembre, le decretó prisión preventiva y ordenó un examen psiquiátrico para la detenida.

Zoraida María Mejía, defensora pública de la acusada Maritza Azucena Lechado Castro, de 29 años, pidió que la valoren, porque esta alega que “le dan unas cosas raras” y “a veces deseara matarse”.

La acusada confesó en el Juzgado que mató a su hijastra, ahorcándola con un trapo, pero se justificó diciendo que “el Diablo anda hincando las cosas”.

Pese a su supuesto estado psicológico, la imputada reconoció en la audiencia preliminar que todo lo que dijo anteriormente sobre lo ocurrido fue un invento.

“Uno no haya qué inventar, tuve miedo del papá”, fueron sus palabras textuales, no obstante dijo que si no decía la verdad, iba a estar presa, y si la dice igual, por lo que consideró "mejor decir cómo fue”. Luego se declaró arrepentida y delegó en su madre el cuido de su hijo.

LOS HECHOS

La fiscal Sabrina Estrada acusó a la mujer por asesinato, dado que tenía un plan preconcebido que ejecutó estando sola con la víctima, porque mandó a los hermanitos de esta, Scarleth Zeneyda Aguilar y Jefferson Aguilar, a jugar a la casa de la vecina Mayra Blandón.

“Cuando estaba a solas con la menor, a sabiendas de que no representaba peligro alguno y que era hija de su pareja, procedió a golpearla con fuerza con los puños en la cabeza, luego la sujetó de los brazos y comenzó a sacudirla violentamente hasta provocarle la muerte", revela la acusación.

Al ver a la niña muerta, la carga en brazos hasta el plantillo de malanga El Bambú, ubicado a 250 metros de la casa, y con las manos comienza a cavar en el lodo, coloca el cuerpo y la cubre, regresa a la vivienda, se baña, y cuando llegan los otros niños les dice que les tiene una mala noticia: “Su hermana desapareció", luego avisa a los vecinos, según detalla la Fiscalía.

AGRAVANTE

Lechado simuló buscar a la niña, luego el padre, Martín Aguilar, da a viso a la Policía y es hasta el 9 de noviembre por la noche que la mujer confiesa, según la fiscal, quien pidió cárcel para la acusada.

El crimen ocurrió el pasado 6 de noviembre en la hacienda La Esperanza, comunidad La Chocolate, del municipio San de Ramón, donde la niña fue enterrada en un pantano con siembros de malanga.