Ernesto García
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En casa de la familia Herrera-Obando, en el barrio Larreynaga, no hubo espacio para celebrar la Navidad y el Año Nuevo; porque uno de sus miembros, el exjuez Néstor Herrera Obando, sigue preso aunque existe una orden de libertad a su favor girada desde el 6 de diciembre de 2013 por la jueza Primero de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata, por extinción de la acción penal.

Las esperanzas de doña Yelba Obando, de tener a su hijo al lado de ella la pasada Navidad, se desvanecieron por completo al constatar que en el Sistema Penitenciario Nacional, SPN, este seguiría preso, pagando una condena que ya cumplió.

“Ni siquiera el presidente de la República Daniel Ortega ha podido hacer cumplir la orden de libertad dada a mi hijo el 6 de diciembre de 2013”, asegura Yelba Obando.

La progenitora del exjuez reveló que hace varias semanas el padre Antonio Castro, párroco de la iglesia La Merced, en el barrio Larreynaga, intercedió ante el mandatario, por su hijo --Néstor Herrera--, pero no han tenido respuesta.

EXTINCIÓN DE LA PENA

El cumplimiento a la orden de libertad también ha sido gestionado ante la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, el viceministro de esa cartera, Carlos Najar, y magistrados de la Corte Suprema, y tampoco, agregó la madre.

La jueza Primero de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata, “ordena poner en libertad al interno Néstor Antonio Herrera Obando, condenado a la pena principal de 15 años de prisión, por ser declarado culpable del delito de parricidio, en perjuicio de quien en vida fuera Tania Lorena Silva Reyes, en virtud de la extinción de la acción penal por cumplimiento de condena”, dice la resolución judicial.

Tania Silva Reyes fue asesinada el 8 de agosto de 2003, de siete puñaladas, cuando estaba en su casa en Altamira. Por estos mismos hechos fue investigado Santos Paiz, exasistente de Herrera.