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Un matrimonio eclesiástico que ya había cumplido cinco años y que aparentemente se caracterizaba por la violencia intrafamiliar terminó la noche del 12 de enero, cuando ocurrió un femicidio seguido de suicidio.

La desgracia se desató en el barrio “Eduardo Contreras”, de Ticuantepe, donde la pareja formada por Joseling Yahoska Rojas Muñoz, de 21 años, y Justo Francisco Pérez Robleto, de 27, deja un niño de cuatro años en la orfandad.

En este caso, el menor no presenció la desgracia, porque estaba en Diriamba con familiares de la joven, aparentemente para protegerlo del padre, quien según Joseling Muñoz Manzanares -- madre de la víctima--, era agresivo.

Separados

Parientes de ambos protagonistas aseguraron que estos se habían separado hace días, pero Rojas --habitante de Managua-- llegó a Ticuantepe, porque supuestamente Pérez le iba a entregar un dinero.

Aunque los parientes de Rojas señalan que hubo maltrato, la joven nunca interpuso denuncia, supuestamente por temor.

“El niño es bien agresivo porque presenciaba los maltratos que recibía su madre (Rojas), tiene que recibir tratamiento psicológico para enfrentar este momento”, manifestó Fátima Muñoz, tía de Rojas.

Lesionadas

“Desde que la pareja ingresa a la vivienda empiezan a discutir, dos hermanas del ahora occiso (Pérez) intentan detenerlo para que no agreda con el cuchillo de cocina a la joven (Rojas), pero en el forcejeo salen lesionadas”, informó el subinspector Bismarck Jiménez, jefe de secretaría del Distrito V de Policía, quienes investigaron el hecho.

“No es cierto que ella (Rojas) venía a pedir para la manutención del niño, porque todo lo que él (Pérez) ganaba se lo entregaba intacto, hasta la indemnización y el dinero de su terreno, para complacerla en todo lo que ella quería. Hasta yo salía a prestar para darle lo que ella le pedía”, dijo entre lágrimas María Eva Mendoza Robleto, de 59, madre de Pérez.

“Según el dictamen médico legal, la joven (Rojas) presentaba ocho heridas en el tórax, mientras que el victimario presentaba una estocada en la tetilla izquierda, que aparentemente él mismo se la propinó y luego con un alambre se suicidó”, agregó el subinspector Jiménez.

Los restos de Pérez descansarán en el cementerio de Esquipulas, mientras que los de su exmujer, en Diriamba.

 

El caso fue cerrado administrativamente por las autoridades, debido a que no hay a quién acusar, porque víctima y victimario fallecieron.