Máximo Rugama
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ESTELÍ
Mientras la tarde de este lunes era sepultado un niño de tres años, que murió aparentemente luego de que su progenitora le administrara un medicamento, la Policía esteliana profundizaba en el proceso investigativo a fin de deslindar responsabilidades.

El hecho se registró en el sector de La Quinta, a ocho kilómetros al noreste de esta ciudad, donde se ubica el caserío El Pencal. Allí falleció el menor Yáder Rizo Castillo, de tres años, dos horas después de que su mamá le administrara un jarabe.

Maribel del Carmen Castillo dijo que ella le dio un medicamento que había comprado, porque el niño estaba enfermo. No obstante, después de ingerir el fármaco, el pequeño Yáder mostró un empeoramiento general en su salud, dijo el portavoz de la Policía esteliana, teniente David Lazo.

Los familiares del menor lo trasladaron al Hospital San Juan de Dios, de esta ciudad, pero minutos después de su ingreso falleció. Su cuerpo fue entregado a sus padres, Maribel del Carmen Castillo y William José Rizo Alvarado.

Los médicos identificaron el jarabe que tomó el niño como Bromexina, el cual se utiliza para tratar la tos. El problema es que el frasco en su etiqueta indicaba que el medicamento ya había expirado, y se sospecha que ese fue el motivo de la muerte del menor.

Las autoridades del Ministerio de Salud alertaron a los padres de familia que para casos de esta naturaleza, ya sea en adultos o niños, los pobladores no deben automedicarse o administrar fármacos a sus hijos sin consultar previamente a un médico.

De igual forma, especialistas del Minsa averiguan dónde la señora Castillo adquirió el medicamento vencido que pudo ser la causa del deceso de Yáder.