Lizbeth García
  •  |
  •  |
  • END

Porque como padre tenía la obligación de velar por su hija, lo que aparentemente no cumplió, la Juez Cuarto Penal de Audiencias, Martha Martínez, envió a prisión y a juicio a un hombre de 53 años de apellido Carazo, quien está acusado por la presunta autoría de violación y lesiones sicológicas en perjuicio de su propia hija de 22 años.

El abogado José Segura dejó entrever que la acusación no es real, porque siendo que supuestamente fue abusada tantas veces, es extraño que la joven no haya podido dar ni una sola fecha de las 16 veces cuando, según la Fiscalía, fue violada entre noviembre de 2004 y mediados de 2007.

Según lo que explicó la fiscal María Sandoval en audiencia, para no embarazar a su hija, el acusado vertía sus líquidos seminales en el baño, fuera de la vagina de la víctima, a quien mandaba a bañarse después de cada relación sexual.

En una ocasión, el acusado se introdujo al baño con intenciones de abusar de su hija contra natura, pero ella no se lo permitió diciéndole que era pecado porque él era su padre y Testigo de Jehová.

“Yo soy tu padre y puedo hacer con vos lo que quiera”, le habría contestado el hombre a su hija, a quien amenazaba diciéndole que si quería ver con vida a sus familiares, tendría que acceder a sus demandas.

El padre de crianza de la joven abusada reveló que fue Carazo quien les entregó a la niña tiernita, para que se la cuidaran, porque la madre estaba gravemente enferma en el hospital tras un parto problemático.

Durante los siguientes 14 años la menor vivió feliz, pero un día quiso conocer a sus padres biológicos y fue entonces cuando aparentemente comenzó su martirio.

El drama de la joven fue descubierto porque no se quería ir de la casa donde trabajaba cuidando niños, y lloraba por las noches, además ella misma grabó con su celular una conversación donde su padre reconocía ante su mujer y los Testigos de Jehová que, efectivamente, abusó de su sangre, “pero que no volvería a ocurrir”.

El Salón del Reino de Testigos de Jehová expulsó a Carazo el primero de julio de este año, tras escuchar la grabación que no podrá servir de prueba en el juicio del 30 de enero de 2009, porque a la víctima le robaron el teléfono en el bus, y la madre biológica de la joven, que sabe que el acusado confesó, se puso del lado de él, por lo que su hija la desconoció como madre ayer ante la juez.