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En la última semana se han cometido dos crímenes con algunas características similares en la ciudad de Chinandega, donde dos hombres han dado muerte a parientes delante de otros familiares, en acciones premeditadas, pero por razones aparentemente distintas. El primero fue el asesinato cometido en la acaudalada familia Cohen-Montealegre. El segundo se dio en el seno de una familia trabajadora.

Invitado por una tía, Santos Duckson Alvarado Quintero, de 27 años, habitante del Barrio “Walter Arata”, de esta ciudad, salió a las ocho y media de la noche del martes último hacia la Comarca “Rolando Rodríguez” o Las Parcelas, en la carretera que conduce a la comunidad Argelia, jurisdicción de Posoltega, a hacer una transacción, sin conocer el tipo de mercadería.

Alvarado Quintero se enrumbó al lugar junto a sus hermanos, Francisco Leonel, de 23 años; Elizabeth, José Carlos y Juan. En el sitio eran esperados por Óscar José Terán Alvarado, de 35 años, originario de León y primo de todos ellos.

Pedro Alvarado, progenitor de los hermanos Alvarado Quintero, relató que su sobrino le propuso la comercialización de una carga de abono a Santos Duckson, quien se negó porque solamente se dedica a la venta de chatarra y sandía.

“Por la confianza, mis hijos fueron a la finca de su tía, quien les dijo: bájense que la gente los espera en la huerta. Mi hijo le dijo a mi sobrino: te voy a echar a la Policía porque no compramos eso”. Enseguida, Óscar José Terán Alvarado agarró del hombro a su primo y le propinó un balazo en la cara, para luego rematarlo con otros cuatro en el pecho.

Don Pedro afirmó que Oscar, quien estaba junto a sus hermanos, Esteban y Utín Terán Alvarado, robaron una considerable cantidad de dinero a su hijo, que era producto de la venta de sandias. Luego huyeron amparados en la oscuridad.

Un balazo en la garganta
Añadió que Francisco Leonel, al ver a su hermano ensangrentado en el suelo, lanzó dos piedras a Oscar, quien le propinó un balazo en la garganta, por lo que se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Escuela “Óscar Danilo Rosales”, de León, con pocas posibilidades de vida.

Recordó que recientemente su sobrino robó la ganancia de la siembra de varias manzanas de frijol a su hijo, a quien él había aconsejado que no se asociara con los Terán Alvarado, aunque llevaran su sangre en las venas. Añadió que su pariente lanzó un balazo a su hija, Elizabeth, cuando ésta intentaba alumbrar el lugar donde ocurrió el crimen.

Aura Estela Alvarado solicitó la primera comisionada Aminta Granera se haga justicia en este caso, para que no quede impune como otros en este departamento. El difunto deja tres hijos en la orfandad, procreados con Leonor Antonia Membreño.

El subcomisionado Carlos Hernández, jefe de Auxilio Judicial de Chinandega, dijo que recibieron denuncia del progenitor de la víctima, por lo que enviaron a un grupo de investigadores, pero los sospechosos no habían capturado la tarde del martes.