Jorge Eduardo Arellano
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SAN CARLOS, RIO SAN JUAN

El jovencito José Rodolfo Aguirre Medrano, de 16 años, pereció ahogado en el río San Juan, cuando halaba baldes de agua para las labores domésticas que realizaba su tía y madre adoptiva, Ana María Aguirre, quien habita en los tramos de venta de ropa, ubicados alrededor del caudal en San Carlos.

Según la señora Aguirre, ella envió al muchacho a halar el agua, pero a eso de las seis de la tarde del martes ya no retornó a casa, y pese a la oscuridad, porque falló el fluido eléctrico por más de 24 horas, fueron a buscarlo al lugar, y sólo divisaron los baldes llenos de agua, por lo que dieron aviso a la Policía.

Los bomberos llegaron al sitio al amanecer del siguiente día, y la búsqueda no se dificultó, pues un joven pudo ver en la profundidad el cadáver del muchacho, el que tenía la boca rasgada y con vestigios de sangre.


Descartan mano criminal
Al lugar también se presentaron agentes policiales, dado que doña Ana María sospechó de mano criminal, pero el médico forense Henry Miranda aclaró que no presentaba golpes y nada anormal. Aparentemente después de llenar el último balde se deslizó, pegó en un muro y se desplomó hacia la profundidad, manifestó la acongojada señora.

La tía del joven lamentaba la desgracia, mientras recordaba que hace unos ocho meses murió la madre de José Rodolfo, por lo que se lo trajo desde Granada a vivir con ella, “era obediente, me ayudaba en todo, hasta cocinar”, decía presa de dolor.

El féretro del jovencito fue trasladado a Granada, donde le darían cristiana sepultura junto a los restos de su madre.