Leoncio Vanegas
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JALAPA, NUEVA SEGOVIA

“Manos arriba” no sólo es una expresión de los delincuentes en las películas de vaqueros. Éste es el estado real en que se encuentra la población jalapeña, que en los últimos días ha sufrido la embestida de los antisociales, con la peligrosa modalidad del robo con intimidación, mientras la Policía carece de capacidad para contrarrestar e investigar para hacer justicia.

Yáder Antonio Arosteguí, de 30 años, es una de las últimas víctimas. Reveló a la Policía que estando a las seis de la tarde del domingo en la terminal de transporte interurbano de esta ciudad, fue interceptado por dos sujetos. Éstos lo intimidaron con un arma cortante, y lo obligaron a entregar sus pertenencias personales valoradas en 860 córdobas. Lo despojaron de un reloj de pulsera, de la faja del pantalón y de 130 córdobas en efectivo.


Cuidado con la soledad
Milena del Rosario Mairena Marín, de 22 años, también fue visitada por un malandrín, a las dos de la tarde del último lunes en su tienda. El sujeto irrumpió violentamente y abrazó por el cuello a una empleada doméstica, a quien amenazó con la punta de un cuchillo.

De esta manera, según su denuncia publicada en el boletín policial, la mujer debió entregar 500 córdobas, y el delincuente satisfecho se esfumó del lugar. No obstante, deberá disfrutar el dinero en la clandestinidad, pues fue identificado como Obed Sánchez, de 35 años, al que los gendarmes ya ubicaron para su captura.

En la populosa comarca El Limón, Rosa Osorio Maradiaga, de 23 años, escuchó insistentes gritos, a las ocho de la noche del último sábado desde fuera de su casa. Eran varios sujetos que le profirieron amenazas de muerte si no abría las puertas, advirtiéndole que su morada estaba rodeada.

Aterrorizada, la joven liberó los pasadores y los delincuentes entraron violentos. Uno de ellos la tomó por la espalda y la intimidó con un filoso puñal en el cuello, en tanto, el resto de compinches cargaron con un DVD, un equipo de sonido y un celular. Según la muchacha, todavía afectada emocionalmente, lo robado asciende a 8 mil córdobas.


Se aprovechan de pocos policías
De acuerdo con los boletines policiales de este departamento, Jalapa es más flagelado, constantemente por la delincuencia común de los 12 municipios neosegovianos, y los ciudadanos son asaltados en plena vía y a pleno sol. Un policía por cada 6 mil habitantes es la media, lo que refleja un bajo nivel de capacidad policial para contrarrestar o dar asistencia a la población.

Un oficial que pidió no mencionar su nombre manifestó que se sienten rebasados por la delincuencia, pues con 24 policías para más de 60 mil habitantes en más de 100 comarcas, con 680 kilómetros cuadrados y con una frontera de 130 kilómetros lineales, se hace difícil dar cobertura a todas las denuncias.

“De los 24, apenas 10 son compañeros de línea o vigilancia, el resto son oficiales y personal administrativo, y a eso le ponemos que hay que trabajar de noche, que uno u otro se enferma o tiene derecho a sus vacaciones…es imposible”, lamentó.

El resto de municipios, esporádicamente reporta casos delincuenciales, porque no se mencionan habitualmente en el boletín policial, quizás por un mayor nivel de seguridad ciudadana o tener una población y territorio más reducido.

En cuanto a medios logísticos, el cuartel policial de Jalapa no tiene camioneta y sólo existe una motocicleta donada por un ciudadano, la que por cierto ya presenta fallas por su recarga de trabajo. Recurren con regularidad al préstamo de vehículos ante privados.

“Es una situación que también nos causa mucho estrés, y creo que sería oportuna una atención especial de los jefes superiores”, añadió nuestro entrevistado.