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MASAYA

Con su vida pagó el niño Roberto Carlos Martínez Dávila, de 12 años, haber desobedecido a su abuela materna, Timotea Barahona, ya que fue arrollado por un vehículo en la carretera Masaya- Granada.

“Lo que pasa es que los chavalos sólo le hacen caso a la gente de la calle”, se lamentaba entre sollozos la anciana de 82 años, quien habita en la comarca Las Flores, jurisdicción de Masaya.

La tragedia tuvo como escenario el kilómetro 36 de la Carretera Masaya- Granada, cuando el niño aparentemente cruzó la vía de forma imprudente, de norte a sur.

El automovilista Silvio Humberto Ortega Garay, de 33 años, circulaba con su vehículo en dirección de este a oeste.

Información preliminar extraoficial revela que el niño intentó cruzar la carretera saliendo por la parte delantera de un autobús, que estaba estacionado sobre el carril derecho en la misma dirección que circulaba el automovilista
Hasta la tarde de ayer Silvio Humberto Ortega estaba detenido en el comando policial de Masaya.

El menor fue trasladado por personas generosas en un vehículo particular al hospital de Masaya, pero llegó muerto a ese centro asistencial.

Doña Timotea Barahona dijo que había advertido a su nieto que no saliera de la casa, “porque la calle es peligrosa”, pero éste le desobedeció.

Al momento de la fatalidad, Roberto Carlos Martínez se dirigía al templo evangélico Betel, donde asistiría a una jornada de bautizos.

La mamá del infortunado, quien labora en Panamá desde hace dos años, tenía previsto reencontrarse con su unigénito la próxima semana.

La carretera Granada-Masaya se está convirtiendo en “tumba” de caminantes, porque carece de áreas peatonales, comentó un amigo de la familia doliente.