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Porque la prisión preventiva es una medida excepcional que sólo se aplica cuando las otras no han dado resultado, el juez Carlos Solís decidió liberar a María Alejandra Espinoza Castillo, de 23 años, quien está acusada por el homicidio imprudente de un policía, cuyos familiares abandonaron el Juzgado Décimo de Audiencias indignados por la decisión judicial.

Antes de que éstos abandonaran el recinto, la acusada se disculpó con la madre y el padre de la víctima por lo ocurrido, aunque reconoció que “no hay palabras” que los consuelen ante semejante pérdida.

“Ella andaba en estado de ebriedad cuando hizo eso, si hubiese andado trabajando… Mire como está la mamá y la familia, por una conductora irresponsable”, expresó Juan Ramón Briones, padre de quien en vida fuera el policía de 19 años, Juan José Briones Escorcia.

Para don Juan Ramón, el juez debió haber decretado la prisión para la acusada, sin embargo éste le dictó el arresto domiciliar con dos custodias, la presentación periódica tres veces a la semana y retención migratoria en Nicaragua por seis meses, mientras dura el proceso. La audiencia inicial del juicio será el siete de enero de 2009.

El escrito acusatorio señala que a las dos y media de la madrugada del 14 de diciembre, Espinoza conducía sobre Carretera a Masaya un carro Suzuki, plateado, placas M124-280, en estado de ebriedad, momento en que hizo una maniobra, invadió la bahía de buses donde la víctima estaba trabajando, se lo pasó llevando y lo arrastró 19 metros para después irse a alojar a la habitación número 7 del Hotel Guanacaste, sitio donde la Policía la fue a alcanzar.

La prueba de alcoholemia que le practicaron a Espinoza, una hora y media después de los hechos, revela que la joven tenía 2.03 grados de alcohol por cada litro de sangre, por lo que la Fiscalía considera que el juez debió haberle decretado prisión, porque omitió el deber de cuidado al conducir en estado de ebriedad.

El abogado Ricardo Flores dijo que la acusación sólo narra algunas de las circunstancias que se dieron el día de los hechos, porque su defendida no se dio a la fuga ni la detuvieron en el hotel.

Flores también se disculpó con la familia doliente por lo ocurrido, pero explicó que no fue un acto deseado.