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EL RAMA
A sólo cinco kilómetros de Ciudad Rama ocurrió un violento asalto a un camión distribuidor de gaseosas, que dejó como resultado la muerte del conductor del mismo y heridas de consideración en dos pasajeros.

El camión Kía, placas RS 2624, estaba rentado por la embotelladora que distribuye los productos Coca Cola en Ciudad Rama y poblados vecinos. Al momento de los hechos, a eso de las siete de la noche del jueves, el conductor del vehículo regresaba de vender productos del poblado de Wapí, unos 45 kilómetros al norte de esta localidad.

De acuerdo con las autoridades policiales, a sólo cinco kilómetros de El Rama, el vehículo fue interceptado por dos sujetos encapuchados, uno portaba un fusil Ak y el otro un revólver.

Los sobrevivientes al asalto dijeron que los delincuentes de pronto empezaron a disparar en dirección a las llantas del camión y del conductor, y fue hasta 50 metros más adelante que el vehículo detuvo la marcha.

El conductor había sido alcanzado por un balazo en la pierna izquierda, lo que según el médico forense le pudo haber provocado hemorrágia.

Narran los sobrevivientes, entre éstos Jorge Mora Pineda, de 34 años, quien era el responsable de la venta, que cuando el camión se detuvo, lo primero que hizo el que andaba con la pistola fue pedirle le entregara el dinero producto de la venta o lo mataban ahí mismo.

Mientras esto pasaba, el del fusil Ak los encañonaba y amenazaba de muerte. Jorge ya estaba lesionado, pues había recibido tres impactos de bala, los que se le alojaron en la pierna derecha, ninguno con orificio de salida.

“Entregué el dinero, el que no habíamos contado, porque hasta que llegábamos al depósitos nos arqueábamos y entregábamos el dinero de la venta”, expresó el comerciante, quien calcula que lo robado fue entre quince y veinte mil córdobas, pero serán las investigaciones las que establezcan el monto.

Producto de la balacera, también resultó herido en el brazo izquierdo el joven Ariel Peralta Urbina, de 21 años, quien junto a su esposa y una niña menor de un año se dirigían hacia el poblado La Esperanza.

Los malandrines, una vez que lograron su propósito, ordenaron a las personas mantenerse acostados boca abajo en el suelo, de lo contrario “se morirían”, fue la amenaza que escucharon. De esa manera desaparecieron sin que las víctimas se percataran qué rumbo tomaron sus victimarios.

Cuando se percataron que sus asaltantes se habían alejado, se levantaron y fueron a ver al conductor, Henry Traña Sandoval, de 30 años, quien conducía el vehículo propiedad de su padre, el señor Francisco Traña, pero éste ya estaba muerto, embrocado sobre el timón de su vehículo.

Otro transportista que pasó por el lugar de los hechos informó a la Policía y de inmediato se hizo presente una guardia operativa y los agentes montaron un cerco en todos los puntos estratégicos del municipio, para atrapar a los delincuentes. Los heridos fueron trasladados al centro asistencial de El Rama, ubicado en el poblado La Esperanza.

El cuerpo de Henry fue revisado por el médico forense, quien encontró un orificio de entrada de bala en la rodilla izquierda con orificio de salida. La bala le perforó la arteria femoral principal, lo que le provocó un shock hemorrágico y el joven se desangró en pocos minutos.

El cuerpo sin vida del conductor fue entregado a sus familiares, quienes viven en el poblado La Esperanza, mientras Jorge Mora Pineda fue remitido al Hospital Asunción, de la ciudad de Juigalpa, Chontales, donde sería intervenido quirúrgicamente para extraerle las balas.

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