Jorge Eduardo Arellano
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ESTELÍ y NUEVA SEGOVIA

Ocotal, la tierra que lo vio nacer, acogió en su seno el cuerpo del joven estudiante del cuarto año de la carrera de Derecho, Lermax Jonathan Benavides Zambrana, de 20 años, quien pereció ahogado en las aguas del balneario de Poneloya, en León.

El cadáver fue rescatado cuatro días después de la tragedia, con apoyo de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, bomberos profesionales y socorristas de la Cruz Roja. El muchacho cursaba sus estudios superiores en la Universidad Politécnica de Nicaragua, campus Estelí.

Benavides salió el viernes último, junto a varios compañeros de clases, rumbo a la zona turística de Miraflor, ubicada 35 kilómetros al noreste de la ciudad de Estelí. No obstante, a medio camino los viajeros cambiaron de opinión y decidieron viajar a Poneloya, adonde llegaron en horas de la tarde del viernes, y luego de pasar toda la noche a la orilla de la playa, varios miembros del grupo se animaron a darse un chapuzón, entre ellos Benavides.


Remolino sorpresivo
Según testigos, al joven lo tomó por sorpresa un remolino y luego una ola lo arrastró, por lo que no volvió a la orilla. Luego de esperar varias horas, sus amigos de infortunio, que se aferraban a una vana esperanza, se preocuparon por la suerte de Lermax y por la forma en que darían a conocer el hecho, pues no tenían autorización de sus padres para visitar el lugar.

El joven Benavides Zambrana era hijo único de la delegada del Ministerio del Transporte e Infraestructura del departamento de Nueva Segovia, María Antonia Zambrana, quien al enterarse que su vástago estaba desaparecido se trasladó a Poneloya en compañía de familiares, amigos y la jefa de la Comisaría de la Mujer y la Niñez en Nueva Segovia, subcomisionada Carmen Rocha.

Muchos familiares abrigaban la idea de que el muchacho estuviera vivo en otro lugar, pero todo se desvaneció cuando efectivos la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua encontraron el cadáver mar adentro. La Policía leonesa y la de Nueva Segovia investigan este hecho, sin embargo, al parecer no hubo mano criminal, además que Lermax era un joven ejemplar, sin enemigos, y su trágico fin fue atribuido por sus amigos a un accidente.