Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

LAS MINAS, RAAN
La amistad, esa relación afectiva que a veces se convierte en hermandad, no valió de nada dentro de una cantina de Mulukukú, donde Abelino Jarquín Angulo, de 38 años, mató de ocho balazos a “su amigo del alma”, Santiago López Ramos, de 33, a quien antes había invitado a varios tragos de ron.

Víctima y victimario estaban disfrutando del guaro sentados frente a frente, a la orilla de una mesa cantinera del caserío El Corozo, donde estuvieron abrazados como hermanos y cantando a gritos las rancheras que sonaban en el lugar.

Pero poco tiempo después, al calor de los tragos, la amistad fue disminuyendo, a medida que subía de tono una discusión que sostenían, en la que sobresalía el ego de cada uno, tonterías, y en la que hacían alarde de adinerados.

Finalmente, la discusión terminó cuando “se le metió el diablo” a Abelino Jarquín, quien tomó la escopeta que tenía al lado derecho de la mesa y disparó en contra de Santiago López.

El balazo impactó entre la región del estomago y el tórax, pero los perdigones dejaron ocho orificios en el cuerpo de la víctima.

El presunto autor del homicidio huyó de la cantina en su mula, sin pagar la cuenta, y la Policía investiga el móvil del crimen.