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Después de un largo juicio, un juez capitalino declaró culpable a ocho de los diez acusados de robar  U$$218,000 en el restaurante La Cueva del Buzo, propiedad de Alessio Cassimiri. Antes una mujer se inculpó previo acuerdo condicionado con la Fiscalía.

En el atraco acontecido el 5 de abril del 2014, los asaltantes quienes llegaron simulando ser agentes antinarcóticos también se llevaron C$15,000; 500 euros y un anillo de metal, refiere la acusación fiscal.

Rolando Valle Suárez, fue absuelto por el juez Noveno Distrito Penal de Juicio de la capital, Edgard Altamirano, quien consideró “débil” la prueba que aportó el Ministerio Público en su contra.

En su resolución, el juez Altamirano señala que Carlos Vega Gago, es el  autor intelectual del robo millonario  que según la Policía fue planeado por este desde la cárcel.

En el fallo de culpabilidad, el judicial estableció que siete de los nueve acusados son culpables del delito de robo agravado y cuatro por crimen organizado. Este último delito fue imputado por la Procuraduría General de República, PGR.

Acuerdo condicionado
Por estos hechos también fue enjuiciada Arlen Sánchez González, cónyuge de Carlos Vega, uno de los ocho condenados. Sánchez logró un acuerdo condicionado con la Fiscalía donde ella declaró contra los otros indiciados a cambio de una pena leve.

La declaración de Sánchez brindada vía  videoconferencia desde las instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, se hizo dos veces pese a la protesta de los abogados defensores.

El juez Altamirano ordenó que Sánchez declarara por segunda vez porque el oficial de la Oficina de Gestión de Audiencia, OGA, no hizo la grabación de la misma como lo establece el Código Procesal Penal, CPP.

En el juicio del pasado viernes, el procurador auxiliar penal, Abraham Abarca descalificó sin argumento alguno una nota periodística de El Nuevo Diario propuesta como prueba por uno de los abogados defensores.

El abogado José Luis Araica, defensor de cinco de los condenados calificó de “linchamiento” el juicio contra los sentenciados porque a su criterio el juicio estuvo “plagado de irregularidades” que beneficiaron a la parte acusadora.