Jorge Eduardo Arellano
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JINOTEGA
Una trifulca de amigos, inducida por el licor, terminó en desgracia. Jacinto Chavarría murió al recibir un machetazo en la frente y varias cuchilladas en diferentes partes de su cuerpo.

Este hecho sangriento que estremeció a los pobladores de Wamblán, municipio de Wiwillí, se produjo el 29 de diciembre, a las siete de la noche, después de que Chavarría irrumpiera en la casa de Ramón Lira, armado con un revólver calibre 38. En la vivienda se encontraban los hermanos Róger Humberto y Joel, ambos apellidos Martínez Moreno, a quienes intentó matar al hacer varios disparos.

Tratando de huir, ambos hermanos se escondieron en uno de los dormitorios de la casa, cuya puerta fue derriba a golpes por el energúmeno pistolero, que según versiones de los testigos llegó tratando de “ajustar cuentas” con los Martínez.

Sin embargo, la sorpresa se la llevó Jacinto, quien al entrar al cuarto fue sorprendido por un certero machetazo que le propinaron en la frente y seis puñadas en diferentes partes del cuerpo, por parte de los Martínez Moreno, supuestamente en defensa propia.

Según el informe de la Policía de Jinotega, el fallecido perteneció a la denominada banda “Siriguás”, que antiguamente operaba en la Comarca Ayapal.