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Las primeras horas del año 2009 serán recordadas por mucho tiempo como las horas más violentas en las historia reciente del país.

Fue a eso de las 2:10 minutos de la madrugada del primero de enero que un grupo de delincuentes de Las Américas Dos masacró a tres mujeres e hirió a otras cuatro.

Casi de forma simultánea, en Tipitapa, un grupo de antisociales, a punto de machetes y cuchillos, causó otro baño de sangre matando a un hombre e hiriendo a tres.

En ese mismo lapso de tiempo, pero en el Barrio San Judas, en la parte suroeste de Managua, aconteció una balacera que dejó como saldo trágico un muerto y tres heridos.

Horas más tarde de este tercer hecho delictivo, a consecuencia de dos impactos de bala en el costado derecho, expiró en el Hospital “Lenín Fonseca” el joven Danilo José Aburto Villachica, de 24 años.

En la misma balacera resultaron heridas otras tres personas, de las que el más grave es Cristhian Giovanni Obando Espinoza, de 15 años.

Daniel Obando Zelaya, padre del joven herido, quien convalece en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital “Lenín Fonseca”, dijo que la bala que mantiene en estado grave a su hijo le impactó a pocos centímetros del corazón.

Los otros dos heridos horas más tarde fueron dados de alta en el referido centro asistencial, aseguró Jaime Romero Villachica, hermano de la víctima mortal.

La comisionada Concepción Torres, segunda jefa de la Tercera Sección de Policía, dijo que este hecho aconteció casi a la misma hora que cubrían el suicidio de un adolescente de 16 años, en los alrededores del Centro Comercial El Zumen.

De acuerdo con las investigaciones, Danilo Aburto Villachica fue confundido por sus víctimarios cuando regresaba de la casa de su progenitora a su hogar, donde lo quedaron esperando su esposa y su hija de ocho meses.

En tanto Cristhian Obando Espinoza fue herido de bala cuando junto a otros miembros de su familia y vecinos salió de curioso a ver el pleito que había a una cuadra de su casa.

En el lugar de la balacera, al amanecer del primero de enero, la Policía recogió 15 casquillos de bala y detuvo a dos sospechosos, pero luego los puso en libertad porque los familiares de Aburto y de los heridos no llegaron en tiempo y forma a cumplir con algunos requisitos de ley, explicó Daniel Obando, padre del joven gravemente herido.