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Hastiados de las fechorías que presuntamente cometían César Homero Martínez Leiva, de 20 años, apodado “Matapapa”, y dos de sus parientes, varios habitantes del barrio “Hugo Chávez”, aparentemente decidieron hacer justicia por cuenta propia matando a dos de ellos e hiriendo de gravead a un tercero.

“Matapapa”, el segundo que murió bajo el filo de los machetes, se llamaba Erwin Antonio Salgado, de 32 años, mientras que José Ramón Martínez Salgado, quien también se hace llamar Wilmer Ramón Salgado, de 26 años, quedó gravemente herido.

El único sobreviviente, quien permanece en el Hospital “Roberto Calderón”, perdió todos los dedos y el rostro le quedó surcado por los machetazos.

Los tres hermanos fueron atacados por un grupo de 20 ó 30 encapuchados la noche del domingo en una calle del barrio en mención, colindante con la Carretera Norte.

El comisionado Pablo Emilio Ávalos, jefe de la Sexta Sección de Policía, confirmó que sobre “Matapapa” y sus familiares existen varias denuncias por robo con intimidación. César Homero Martínez Leiva era conocido como “Matapapa”, porque cuando tenía 15 años se vio involucrado en el crimen de su padre, aseguró el jefe policial.

El último robo
La venganza contra “Matapapa” y sus dos parientes fue por el robo de una bicicleta al señor Félix Pedro Sánchez, hecho ocurrido la mañana del pasado sábado.

Ese mismo día, horas más tarde, Sánchez, con la ayuda de otros pobladores del “Hugo Chávez” logró recuperar su medio de transporte.

En ese mismo incidente comenzó a correr la sangre porque un joven no identificado por la Policía recibió un hachazo en el omoplato derecho.

Los emborracharon
De acuerdo con las investigaciones hechas por la Policía en el lugar de la “carnicería”, a “Matapapa” y sus hermanos alguien les pasó dando licor durante todo el día y parte de la noche del domingo.

Una vez que estaban embriagados se inició una bronca con César Homero Martínez, pero a los pocos minutos de concluida la pelea callejera apareció la “manada” de encapuchados, quienes los destrozaron a machetazos. César Martínez Leiva y Erwin Salgado murieron de forma inmediata, mientras Ramón Martínez Salgado se salvó porque un vecino imploró a los encapuchados que no lo mataran cuando éste yacía sobre un charco de sangre.