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Con el corazón perforado por una bala murió de forma instantánea en una calle del Barrio Riguero, la noche del martes, el ciudadano Guillermo Potosme, de 33 años.

Además del impacto de bala que le quitó la vida, Potosme recibió otro en la mano derecha, confirmó su padre, José Ramón Henríquez.

El crimen fue perpetrado por dos ladrones motorizados, quienes de forma violenta interrumpieron una llamada que la víctima hacía en su teléfono celular, en la vía pública.

José Ramón Henríquez, padre del fallecido, confirmó que el móvil del crimen fue el robo del celular que portaba su hijo, quien forcejeó con los delincuentes.

La captura de los criminales le será difícil a la Policía, porque los testigos no aportaron detalles sobre las características físicas de los victimarios.

El principal testigo del crimen sólo pudo describir a uno de los criminales como un hombre de mediana estatura, modesta contextura y cabello crespo.