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En la era del boom de la telefonía celular en Nicaragua, estos aparatos de comunicación se han convertido en la “cereza del pastel” para los delincuentes, quienes en noches consecutivas han matado a dos hombres por oponerse al robo de sus teléfonos móviles.

Ahora la víctima fue el motociclista Luis Alberto Calero Aráuz, de 40 años, quien fue baleado mortalmente la noche del miércoles por uno de los cuatro maleantes que huían en dos bicicletas luego de robar sus teléfonos a dos primos de la víctima.

El crimen que conmovió a los habitantes del barrio Altagracia, en el Distrito Tres de la capital, se produjo cerca del Colegio “María Mazarello”, cuando la víctima alcanzó a los ladrones en su motocicleta.

Enma Calero, hermana del fallecido, relató que su hermano dejó de cenar y sacó su medio de transporte para seguir a los ladrones luego de escuchar el alboroto de que habían robado en la pulpería de sus parientes.

Aparentemente cuando Calero dio alcance a los ladrones les exigió la devolución de los teléfonos celulares, obteniendo como repuesta un impacto de bala en el abdomen que le quitó de la vida casi de inmediato.

Luis Alfredo Calero, al sentirse “pegado”, trató de regresar a su casa, ubicada de donde fue la Fosforera cinco cuadras al sur, pero perdió el control de su motocicleta y se fue a estrellar contra una cuneta, donde quedó inerte
“Que las autoridades hagan justicia, capturando y castigando a quienes mataron a mi hermano”, exigió apesarada y entre sollozos Enma Calero.

Hasta la tarde de ayer jueves, las autoridades policiales del Distrito Tres no reportaban capturas por este crimen.