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Convicto prefiere la cárcel que a sus padres
Tiene problemas con la justicia, pero sus conflictos psicoanalíticos parecerían bastante resueltos. Prefiere volver a prisión que soportar a sus padres. Un convicto que hace uso del privilegio de la prisión domiciliaria, portando un localizador personal, le rogó a la Policía que lo vuelvan a encarcelar. No soportaba vivir con sus padres. Guido Beneventi, condenado por robo, tuvo la dicha de que le redujeran la condena con la condición de que se mantuviera en su casa paterna en Palermo, Italia. Una vez ahí, al parecer, sus padres constantemente lo regañaban por sus crímenes y le ordenaban que limpiara su habitación. En un punto dado, Beneventi decidió romper su arresto domiciliario para dirigirse hasta la estación de Policía y rogó que lo apresaran. A los policías que lo trasladaron de vuelta a la prisión de Ucciardone les dijo: “Ustedes son mis salvadores, no podía pasar un día más con ellos. Era como ser un niño otra vez. La prisión es mejor”.

Los peores bomberos del mundo
Los bomberos de una localidad alemana fueron nombrados los peores del mundo después de que su estación se incendiara hasta los cimientos. Las seis bombas de la estación de bomberos de Syke, Alemania, perecieron bajo las llamas. 250 bomberos no fueron capaces de controlar el incendio que costó cerca de cinco millones de dólares hasta que la pérdida fue total. Delegaciones de ciudades vecinas debieron asistirlos para, finalmente, poder controlar el infierno desatado. Los investigadores suponen que el origen de las llamas pudo ser eléctrico o bien producto de ejercicios de entrenamiento que se salieron de control. Según explicaron, este incendio es el segundo que se produce en esa estación de bomberos generando pérdidas totales. En 1994 la misma tuvo que ser reconstruida totalmente y también se perdió el equipo completo. Según un testigo de la localidad, “un servicio de bomberos que no puede evitar que su propia estación y sus carros se incendien no inspira justamente mucha confianza”.

Discriminan a Adolf Hitler
Una empresa de tortas se negó a hacérsela sólo porque el niñito de tres años se llama Adolf Hitler. Aunque sea muy difícil de creer es necesario hacer un esfuerzo, aunque sea para comprender un poco más a la humanidad. Una pareja bautizó a su hijito --que ahora tiene tres años-- Adolf Hitler. Adolf Hitler Campbell, para ser más precisos. Las dos hermanas menores del niño se llaman JoyceLynn Aryan Nation Campbell, de un año, y Honszlynn Hinler Jeannie Campbell, de siete meses. La pareja, escandalizada por el acto de discriminación, no podía creer que una empresa se haya negado a hacerle la torta de cumpleaños a Adolf. Cuando el caso tomó estado público, la pareja --que esperaba que ajusticiaran a la panadería-- perdió la custodia de los niños.

Sin embargo, parte de la Policía se resistía a separarlos de sus padres porque sostienen que no están en peligro ni han sido maltratados. El caso está lejos de una definición.

Policía obligado a tomarse su orina
El personal de seguridad de un aeropuerto le ordenó a un policía que probara su análisis de orina para verificar que no fuera una sustancia peligrosa. Yu Fahai, de 58 años, pasó por el área de seguridad del Aeropuerto Internacional de Pudong, en Shanghai, cuando le hallaron una botella de líquido en su bolsillo. El hombre recibió un transplante de riñón varios años atrás y debe hacerse tests periódicos de orina. “La persona a cargo me preguntó qué había adentro del frasco, y yo le dije que era mi orín. Me contestó que tomara un poco para estar seguros”, explicó Yu en su casa en Hubei. Yu, quien realizaba el primer vuelo de su vida ha presentado una demanda contra el aeropuerto. Según un vocero del aeropuerto, el guardia de seguridad entendió “bebida” en vez de “orina”.

Karaoke galardonado
La máquina de karaoke fue nombrada como el invento más molesto de la historia. Según una encuesta realizada a 2,500 adultos, el 25 por ciento de los británicos desearía que el karaoke nunca se hubiera inventado. Desgraciadamente para ellos, en 1971 Inoue Daisuke, un músico japonés, creó este artefacto y lo bautizó “orquesta vacía”. Ya era popular en Asia cuando en 1980 invadió el resto del mundo. Daisuke nunca patentó su invento (el cual desarrolló modificando un estéreo de auto, un alcancía y un amplificador). Esta omisión le habría costado un estimado de 150 millones de dólares. Kane Kramer, Director de la Sociedad Británica de Inventores, explicó que ver a la máquina de karaoke en la cima de la lista de inventos molestos le hace gracia. “Cuando la gente canta karaoke la pasa muy bien, pero la audiencia sólo oye a alguien que no puede cantar durante más tiempo de lo soportable y eso es muy displacentero”, sostuvo.