Jorge Eduardo Arellano
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Jinotega

Rodolfo López Siles, de 37 años, fue asesinado de un balazo con una pistola calibre 38 cuando se dirigía a tomarse unos tragos junto a su compañero de parranda, Denis Sobalvarro.

Sobalvarro fue visto por la ahora viuda, Teresa de Jesús Rodríguez Hernández, de 30 años, quien asegura haber estado presente cuando su esposo salió en compañía del que sería su victimario.

Según las investigaciones de la Policía, el hecho de sangre ocurrió el sábado, a las 11 de la noche, en la comunidad El Subterráneo, municipio de El Cua, departamento de Jinotega.

Teresa de Jesús declaró a la Policía que eran las diez de la noche del sábado cuando su esposo estaba acostado y se presentó el presunto autor con una media de licor y le ofreció que lo acompañara a tomársela, a lo que Rodolfo accedió.

Después de una hora de estar ingiriendo licor en la cocina de la casa, Denis Sobalvarro propuso que fueran hasta el negocio de José Benito Rugama, a buscar más guaro, por lo que ambos se fueron caminando hasta el lugar.

Sin embargo, momentos más tarde la mujer escuchó varios disparos de arma de fuego, por lo que se preocupó, y más aún cuando vio que su marido no llegó a dormir a la casa.

Al siguiente día, a las seis y media de la mañana, Teresa salió a buscarlo y encontró el cadáver tirado en la propiedad de Ramón García, ubicada a orillas de la carretera que conduce a El Subterráneo y a la comunidad La Pita del Carmen, municipio de El Cua.

Tras enterarse del asesinato, le viuda avisó a la Policía, que aún no ha dado con el paradero del presunto asesino.


Muerte súbita
Por otro lado, Francisco García Rizo, de 45 años, falleció de forma súbita según informaron sus familiares a la Policía del municipio de San Rafael del Norte.

El deceso de García ocurrió en la comarca El Carril, de la escuela 500 metros al este, el sábado, a las 10:20 de la mañana, cuando la víctima salió de su casa a bañarse a una quebrada que está ubicada a 200 metros de distancia de la misma.

Al ver que el tiempo pasaba y no regresaba, sus hijos pensaron que algo le había pasado, y uno de ellos, de nombre Eleazar García, de siete años, salió en su búsqueda, pero de regreso llegó con la noticia que su papá estaba acostado y dormido a orillas de la quebrada.

Al enterarse otro de sus hijos, de nombre Jaime Antonio García Castro, se dirigió al lugar, pero encontró a su padre sin camisa, con la faja suelta, como si se estaba desvistiéndose para bañarse, boca abajo y sin signos vitales. En las investigaciones la Policía no precisa las causas de su muerte, pero determinó que fue por muerte súbita.