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Sospechosos de masacre están “con un pie fuera de la cárcel”

Con un pie fuera de cárcel se encuentran José Daniel Cuadra, Norman Enrique Obando y Pablo Antonio Mora, porque si el Ministerio Público no mejora las pruebas que presentó para acreditar la supuesta coautoría de la masacre de tres mujeres en las Américas Dos, los sospechosos podrían quedar en libertad el próximo lunes 26 de enero. El juez Séptimo Penal de Audiencias, Abelardo Alvir, decidió mandar a mejorar las pruebas porque si bien es cierto hay testigos que dicen que vieron a dos de los acusados armados de escopetas “hechizas” disparando, no se sabe de qué tipo de arma salió cada uno de los proyectiles mortales. “Las postas o plomos extraídos de los cadáveres de Marisol del Socorro Romero, Norma Patricia Araica y Rebeca Donaire no poseen huellas de estrías que nos permitan identificar el arma que las disparó, porque fueron disparadas con un arma de cañón liso y pertenecían a cartuchos del tipo escopeta”, dice el informe de balística que sirvió de sustento a los abogados defensores para alegar que por el momento no hay prueba suficiente para remitir el caso a juicio oral. La fiscal Matilde Villanueva resintió la decisión judicial diciendo que si bien es cierto no se ha podido establecer si los proyectiles salieron de una escopeta “hechiza” o de una de fabricación industrial, hay testigos que vieron a los acusados Mora y Obando disparando de norte a sur el primero, y de sur a norte el segundo, con escopetas artesanales. Además, Gioconda Romero aseguró que al momento de la muerte de su hermana Marisol, Norman Obando le disparó de frente. De todos modos la Fiscalía anunció que llevará nuevas pruebas, tal como lo demandó el juez.

“Los Batos Locos” a juicio
La juez Segundo Penal de Audiencias, Concepción Ugarte, reconfirmó la prisión y remitió a juicio oral a Héctor Luis Solano, alias “Vagueta”, de 24 años; Gonzalo Enrique Cruz, “Chale”, de 18; Mario Amed Cano Cano, “Pata Chinga”, de 27; Christopher Rivera Gutiérrez, “Frijolito”, de 20 años, y a Michael Antonio Hernández o Michael Antonio Jara Hernández, de 24 años, alias “Piñonate”, todos ellos acusados por la coautoría de asesinato en perjuicio de Eddy Manuel Morales Malespín, de 20 años. El crimen ocurrió el 23 de noviembre de 2008, del Ceibo de San Judas, una cuadra al sur y una y media al oeste, cuando la víctima caminaba por la calle con su amigo Oscar Lumbí, quien había tenido rencillas con los miembros de la pandilla “Los Batos Locos”, quienes al ver a las víctimas las persiguieron, pero sólo uno logró huir, porque pese a que Morales hasta se subió al techo de la casa de una de las vecinas del lugar, cuando lo lograron atrapar, “lo aporrearon” a golpes con bates de aluminio y madera, además lo propinaron varias pedradas, lo que lo llevó a la muerte el 27 de noviembre de 2008, en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”. El forense Serdan Zelaya determinó que la víctima pereció por edema cerebral y trauma craneoencefálico derivado de politraumatismo. El juicio fue identificado con el número 000169-ORM1-09.

Médico en rebeldía
En rebeldía fue declarado un médico que trabajó para un ex mandatario, quien está acusado por lesiones en perjuicio de una de sus pacientes, quien señala que supuestamente el galeno le prescribió un procedimiento quirúrgico a la ligera, lo que le provocó un grave daño en su salud y en su columna. La fiscal Grethel Fernández informó este lunes que como el imputado no ha comparecido ante la Juez Segundo Local Penal, fue declarado rebelde y mandado a capturar para que comparezca a audiencia.

Intenta suicidarse
Tania Goussen / CARAZO
La joven de iniciales R.R.P., de 22 años, intentó suicidarse mediante envenenamiento, por lo que al percatarse sus familiares la trasladaron al Hospital Santiago, de esta ciudad, donde los galenos de turno le realizaron un lavado gástrico para salvarle la vida.

Parientes de la joven suicida manifestaron que a raíz de que le negaron un permiso para realizar un viaje fuera de Carazo, R.R.P. reaccionó molesta y atentó contra su existencia, pero por fortuna ya está fuera de peligro y confían en que entenderá las razones por las cuales no le permitieron viajar.