Jorge Eduardo Arellano
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JINOTEGA

Haber reclamado la custodia de sus dos hijos menores le costó la vida a Frania Aracelly Chavarría López, de 23 años, quien fue asesinada por su cónyuge de seis puñaladas.

Bismarck Ramón Centeno Herrera, de 27 años, su victimario, sin discutir acabó con la vida de su mujer frente a su pequeña hija de cinco años, según fuentes policiales.

El sangriento hecho se suscitó en casa de la abuela paterna de los dos infantes disputados, a las nueve de la noche de este lunes 19 de enero, en la comarca Saraguasca, municipio de Jinotega.


También a la suegra
Familiares de la víctima, incluyendo su madre, se presentaron este martes a la Comisaría de la Mujer de la Policía de Jinotega para demandar que se haga justicia no sólo para el victimario, sino también para su madre, de nombre Orostila Herrera, es decir, la suegra de Frania, a quien acusan de haber convencido a la muchacha para que llegara a su casa ese día, a ver a sus hijos.

Gregoria Chavarría López, madre de la víctima, dijo a END que su hija hacía un mes se había separado de Bismarck porque éste le daba mala vida y porque un sujeto había violado a la joven cuando se encontraba sola en compañía de sus dos hijos, por lo que su cónyuge le vivía reclamando.

“A mi hija la violó un malvado y Bismarck no estaba porque él trabaja como vigilante, entonces desde ese entonces le vivía reclamando y la maltrataba, por eso se separó de él”, dijo la madre.

Agregó que su hija hacía un mes se había ido a cortar café y el lunes llegó hasta su casa con las intenciones de ver a sus dos hijos que habían quedado en poder de su ex marido, y el día de su muerte la ex suegra llegó a convencerla para que fuera a ver a los niños hasta su casa.

Ese día Frania y su marido fueron vistos en las oficinas del Ministerio de la Familia tratando de arreglar la custodia de los dos niños de cinco y tres años, pero al no llegar a ningún acuerdo ambos decidieron que era mejor tratar el asunto por la vía judicial.


Ataque con alevosía
Sin embargo, la noche del crimen, la joven madre se encontraba en casa de su ex suegra, cargando en sus piernas a la niña de cinco años, porque supuestamente Bismark no llegaría a dormir, pero la sorpresa fue cuando éste se apareció de repente y le dijo a la niña que le diera un beso, por lo que ella se levantó, y fue cuando se abalanzó sobre su mujer y le asestó la primera puñalada, pero al ver que la víctima intentaba incorporarse, le asestó cinco estocadas más, una en la tetilla derecha e izquierda, una en el brazo derecho, otra en la cadera izquierda y otra en el pie derecho.

Según doña Gregoria, a ella la Policía le avisó de la muerte de su hija casi inmediatamente, y al llegar hasta el lugar, el cuerpo yacía en el suelo, ya frío. “Mi hija comenzó a hacer vida marital con Bismarck hace seis años. Ellos tenían muchos problemas por los celos, habían tenido muchas peleas por ese motivo, pero nunca pensamos que llegaría a matarla”, dijo su madre.

Ahora, doña Gregoria pide se haga justicia no sólo para el asesino, sino para la madre de éste, porque según ella, hechor y consentidor no tienen perdón.

Sin embargo, después de que Bismarck ultimara a su mujer, escapó de la Policía, por lo que la Comisión Territorial de Apoyo a Víctimas de Violencia Familiar y Sexual han cerrado filas para pedir castigo para el asesino de Frania Aracelly, quien dejó en la orfandad a sus dos pequeños hijos.

Hasta el momento la Policía no tiene el dictamen del médico forense que determinará si realmente la víctima se encontraba embarazada, a como lo atestiguan sus familiares, mientras que el asesino aún es prófugo de la justicia.