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Vanessa Jarquín Paiz, de 30 años, luchó como nadie por sacar de la cárcel al amor de su vida, Luque Aguilar Maran, hace dos años, sin imaginarse que éste la mataría de un balazo al amanecer de este jueves, en su casa, en presencia de sus dos tiernos hijos.

El inesperado crimen se produjo a eso de las seis de la mañana, cuando Aguilar llegó a la casa de la familia Jarquín Paiz con aliento alcohólico y aunque supuestamente no hubo reclamos de su pareja, minutos después se escuchó la mortal detonación.

Marcos Jarquín, hermano de la víctima, quien llevó a la joven al Hospital “Lenín Fonseca”, adonde llegó muerta, dijo a la Policía que encontró a Vanessa tendida en la cama, con un impacto de bala en el abdomen.

Según la denuncia presentada por Jarquín, Luque Aguilar Maran le dijo que la pistola que portaba “se le disparó de forma accidental”. Esta versión de Aguilar Maran se desvaneció de inmediato porque éste aprovechó que su pareja era auxiliada por sus familiares para huir de la escena del crimen.

Las autoridades del “Lenín Fonseca” confirmaron que la joven madre, quien deja en la orfandad a tres niños, dos de los cuales procreó con su verdugo, llegó hecha cadáver a ese centro asistencial.

Por robo a Western Union

Miriam Paiz, madre de Vanessa Jarquín, reveló que Aguilar Maran estuvo preso hace más de dos años por el robo a una sucursal de Western Union y que salió de la cárcel gracias a las múltiples gestiones que hizo su hija para que fuera puesto en libertad.

La indignada madre explicó que Aguilar era mantenido por Vanessa, ya que durante los años que convivió con ella nunca trabajó, aunque eventualmente recibía algunas remesas de dólares que le enviaban sus familiares de Estados Unidos, país de donde fue deportado hace mucho tiempo.

El velorio de Vanessa Jarquín Paiz se realizó anoche, en la capilla de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio Monseñor Lezcano.