• |
  • |
  • END

Este hombre de 51 años, originario de Telica, León, ha hecho que los habitantes de Somoto, Madriz, poblado conocido como la ciudad de la eterna amabilidad, por la cordialidad de sus habitantes, conozcan el extremo de la maldad humana.

Los somoteños no sólo están consternados por el crimen perpetrado la madrugada del domingo anterior, sino por los detalles que han salido a relucir de la azarosa vida de este hombre.

De Flores Sevilla, quien según su familia política llegó a esa ciudad como agente de la Seguridad del Estado en los años 80, en las calles de Somoto también se comentan otras fechoría que le son imputadas.

En medio del revuelo que produjo la llegada de Álvaro Flores Sevilla al complejo judicial de Somoto, un hombre que prefirió el anonimato dijo que el acusado de parricidio casi mata a una pariente de una cuchillada en el abdomen.

Mientras, los primos de la joven asesinada aseguran que la traqueotomía que los médicos le practicaron a Álvaro hace varios años tiene que ver con un incidente con los familiares de la enfermera con la que procreó dos hijos, en una relación extra marital.

Fatídico perdón

Y es que precisamente la vida marital entre Álvaro Flores y Mayela Guillén, con quien tuvo ocho hijos, incluyendo a Diana Silvia, siempre estuvo marcada por la violencia intrafamiliar.

Reina Guillén, tía y madre de crianza de Diana Guillén, dijo que este hombre, de oficio taxista, siempre dio maltrato a su hermana, pero irónicamente Mayela lo perdonaba.

Esta información fue corroborada por las autoridades policiales de Somoto, quienes tienen archivadas dos denuncias por violencia doméstica contra Álvaro Flores.

Mayela Guillén denunció a su pareja en la Comisaría de la Niñez y la Mujer, en Somoto, el nueve de febrero de 2006 y el 29 de septiembre de 2008, pero en ambas ocasiones, en el trámite de mediación, perdonó a su agresor.

La última vez que doña Mayela Guillén perdonó en el trámite de mediación a Flores Sevilla, la Fiscalía le ordenó a éste abandonar la casa que compartían para evitar una desgracia.

El crimen que tiene conmovidos a los somoteños puso fin a los sueños de Diana Silvia Guillén, quien tenía previsto el año próximo comenzar sus estudios universitarios de Farmacia, reveló la madre de crianza.

El manuscrito

Paradójicamente el hombre que hizo el escrito instantes después de matar a su hija, comienza diciendo que en el mundo no hay leyes que protejan a las mujeres y a sus hijos de la injusticia.

“Yo les ruego que me entiendan. Yo sí ame a mis hijos, pero la Diana (la hija a quien mató) me dijo que nunca tuvo cariño de padre y madre”, dice a renglón seguido el escrito del parricida.

En la misma carta, el hombre que al huir dejó botado en un sitio desconocido un tubo de traqueotomía que tiene en el cuello desde hace varios años, expresa que los dos hijos que asegura haber matado son a los que más quería, “pero ellos me traicionaron”.

En la parte final del escrito, Álvaro Flores pide perdón a su cuñada, Reina Guillén, por el crimen cometido.

“Reina, la maté porque ella (Diana) era algo sin remedio”, dice en la misiva el criminal.

En la misma carta el parricida expresa que Diana y sus otros hermanos le decían a él papá “por pesar”, pero no porque lo quisieran como tal.

La subcomisionada Dora Santeliz, vocera de la Policía en Madriz, dijo que hay fragmentos del escrito redactados de manera incoherente.

Aunque Flores asegura que son dos los hijos a los que ha matado, en los registros policiales no aparece que haya estado preso por ese otro crimen.

“Hemos buscado en los registros de Archivo Nacional y no aparece por ninguna parte ese otro crimen que dice haber cometido”, aseguró la vocera policial.

De ese otro parricidio lo único que sabe la Policía es lo que dice el reo y lo que comenta la gente, reiteró la subcomsionada Santeliz. La víctima sería el hijo de la enfermera que fue su amante.

Se quiso matar

Álvaro Flores Sevilla, capturado por la Policía la mañana del domingo, en la comunidad El Naranjo, en Tierra Colorada, 25 kilómetros al oeste de Somoto, aparentemente intentó suicidarse, luego de matar a su hija.

La sospecha del intento suicida es porque se tomó 25 pastillas de un conocido somnífero que tenía en el cuarto que habitaba con su hija, en el Sector 4 de Somoto.

Además, los campesinos que indicaron a la Policía la ruta que llevaba Flores, procurando huir de la justicia, aseguraron haberlo visto cansado y en busca de una pastilla de gastocín, que es un químico potente utilizado para preservar los granos básicos y que ha sido utilizado por muchas personas para suicidarse

Vivía como princesa
Nacida en un hogar de prole numerosa, rodeada de múltiples limitaciones económicas, Diana Guillén tuvo la dicha de haberse ganado el corazón de su tía materna, Reina Guillen, quien hizo que la vida de su sobrina fuera de ensueño.

Doña Reina Guillén, una próspera transportista somoteña, hizo que aquella niña de ojos color miel viviera como una princesa, rodeada de cuanta comodidad pudiera tener.

“Mi Dianita siempre vivió como princesa, desde que la recibí, a los seis meses, le busqué una nana para que cuidara de ella con especial esmero”, relató entre sollozos doña Reina.

Las comodidades de las que siempre gozó la agraciada jovencita en muchas ocasiones llenaron de celos a sus otras hermanas, agregó la apesarada tía y madre adoptiva de la joven asesinada.

Pero quizás seducida por la capacidad conspiradora que su padre aprendió en la temida DGSE, o por el pesar que inspiraba verlo con el tubo de traqueotomía en la garganta, la jovencita comenzó a aceptarlo como su padre, luego que por muchos años lo rechazó, contó doña Reina.

Sigue sospecha de abuso

A pesar de que en el dictamen forense se asegura que Diana Silvia Guillén no fue mancillada por su padre, para los familiares maternos que exigen un castigo ejemplar es probable que alguna vez Álvaro Flores haya intentado abusar de la jovencita.

Las sospechas las fundamentan en dos hechos de los que tuvo conocimiento doña Reina. El primero fue cuando por pláticas de vecinos del sector donde vivía Flores se enteró de que éste supuestamente abusaba de la hermana menor de Diana Silvia.

Los recelos sobre Flores aumentaron cuando los familiares del hogar donde se crió Diana se enteraron de que su padre se la llevaba de “rumba” a tomar licor.

A esto se suma una conversación entre doña Reina Guillén y Álvaro Flores, en la que según la madre adoptiva de Diana su cuñado le dijo: “Mi hija está linda, la quedé viendo una noche, cuando estaba dormida”.

Investigación sigue abierta

El fiscal departamental Juan Carlos Silva Pozo dijo que para el Ministerio Público, la investigación en torno a este crimen no está cerrada.

“La Fiscalía sigue recibiendo información en este caso y doña Reina es clave en las investigaciones para saber de la relación padre hija”, afirmó el fiscal Silva.

El representante del Ministerio Público señaló que una vez que Flores sea declarado culpable por el parricidio cometido podría recibir una pena de hasta 25 años de cárcel, porque se ensañó con su víctima, al propinarle martillazos.

Sin embargo, Flores podría admitir los hechos y con eso lograr una pena benévola, porque aceptar la culpabilidad de un ilícito debe ser tomado como un atenuante al dictarse la sentencia condenatoria.