Jorge Eduardo Arellano
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NUEVA GUINEA
Con una sonrisa de oreja a oreja salió de los juzgados Santos Martín García Núñez, acusado de hurto, con abuso de confianza, falsificación de documentos públicos y auténticos, y falsificación de instrumentos privados en perjuicio de la cooperativa de ahorro y crédito Coopebacsa, en Nueva Guinea, por un monto de casi tres millones de córdobas
Como dice el refrán, “la tercera es la vencida”, dos veces se suspendió el jurado, pero ayer era la tercera vez, y concluyó con un veredicto favorable para el acusado García Núñez, que venía pasando zozobra desde finales de 2007, pues desde esa fecha las autoridades lo mantuvieron preso, y posteriormente, con arresto domiciliar, acusado de sustraer dinero de Coopebacsa, pero ayer terminó toda preocupación para el reo y para su familia, porque el licenciado Eduardo Carrillo Rosales, Juez de Distrito de lo Penal en Nueva Guinea, no encontró méritos para declararlo culpable de las acusaciones.

García Núñez era el contador de Coopebacsa desde hace diez años, pero fue acusado junto al administrador de la misma, Armando Ramírez Díaz, quien al conocer las acusaciones desapareció de la zona, y le tocó pagar los platos rotos a García, que vivió una odisea por más de 15 meses, a la espera de que las leyes le dijeran la última palabra.

Los miembros de Coopebacsa siempre que continuaba el jurado realizaban plantones frente al complejo judicial, se preparaban con comida, café y hasta cigarrillos, y todo el tiempo se mantuvieron esperando un veredicto de culpabilidad para el reo, así lo manifestó a último instante el presidente de la Cooperativa, Hilsser Moisés Obando López, que pidió sentar precedente en esta zona.

Obando dijo que con ese dinero que fue sustraído por Ramírez Díaz y Núñez García se pudo haber financiado a más de 200 productores, pero que esas esperanzas fueron frustradas porque el dinero se lo robaron el contador y el administrador.

Para apoderarse de los dos millones 638 mil 799 córdobas que desaparecieron de Coopebacsa, los acusados García Núñez --ex contador-- y Ramírez Díaz --ex administrador--, inventaron un testaferro de nombre José Castillo Silva, que a criterio del Ministerio Público y del abogado adherido, no existe. El dinero lo sacaban de una ventanilla en el municipio de El Rama y lo justificaban en Nueva Guinea, y todo era legal, porque el gerente el y contador se ponían de acuerdo, señaló Rosa Emilia Mendoza, del Ministerio Público de Nueva Guinea.

La fiscal de Nueva Guinea, Rosa Emilia Mendoza, dijo que existen pruebas más que suficientes para declarar culpable a Núñez García, pero que si el juez lo valoró así, ya no se puede más.