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Así como la fe es capaz de mover montañas, también una madre es capaz de arriesgar la vida por sus hijos. Así lo hizo María Luisa Montenegro Estrada, de 50 años, quien viajó más de 300 kilómetros sangrando de un tobillo para estar con su vástago.

La señora Montenegro fue baleada por delincuentes que rafaguearon el autobús de la ruta Siuna-Managua en el que viajaba junto a 40 ó 50 pasajeros más, quienes al pasar por la comunidad de Tadasna, jurisdicción de Siuna, fueron sorprendidos por el ataque que dejó tres heridos. El mismo ocurrió a eso de las nueve de la noche.

Mala jugada del destino

La agresión contra la unidad de transporte colectivo tenía como propósito obligar al chofer a detener la marcha para después robarle a los pasajeros.

Maria Luisa Montenegro explicó que los otros dos heridos se quedaron recibiendo atención médica en el hospital de Boaco, pero ella prefirió seguir su viaje hasta la capital, porque su hijo César Augusto Montenegro, de 30 años, está internado en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”.

Montenegro fue macheteado hace 10 días en una cantina de Siuna y actualmente se encuentra en la sala de Ortopedia.

César Augusto Montenegro recibió siete machetazos en el rostro, cráneo y brazo izquierdo, uno de ellos le desprendió un dedo.

Ahora madre e hijo convalecen en el mismo centro hospitalario con la esperanza de que el destino no les juegue otra mala pasada.

Las autoridades policiales informaron ayer en la tarde que fueron dos los hombres que rafaguearon el bus placas M1983, propiedad de Fermín Romero Olivero, con fusiles M-16.

La Policía señaló que aunque los agresores llevaban los rostros cubiertos, en las próximas horas podrían dar con ellos, porque en el lugar de los hechos recogieron bastantes evidencias.

Éste es el primer asalto frustrado del año en las vías de Siuna, donde el año pasado se contabilizaron seis incidentes de ese mismo tipo.