Jorge Eduardo Arellano
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RIVAS
Una extraña historia inició a tejerse desde hace un año en una humilde familia del barrio La Puebla, de la ciudad de Rivas, donde hay una joven de quien sus familiares sospechan que está poseída por espíritus malignos.

En tan sólo tres meses, la joven hermosa se transformó en una extraña persona que por su grado de desnutrición pesa no más de 90 libras. Además, cuando habla sólo dice cosas raras.

Este extraño cambio de personalidad lo sufre Carolina Delgado Rivera, de
29 años, aunque por su estado físico pareciera que tuviera más de 35.

Su mamá, Noemí Rivera, y su papá, Alejandro Delgado, aseguraron a EL NUEVO DIARIO que temen por la vida de su hija, quien es parte de trece vástagos que procrearon bajo la pobreza.

Según doña Noemí, su hija nunca muestra el rostro, tampoco habla “y desde hace 20 días no quiere comer ni ingerir nada, y si habla es para decir cosas extrañas, como por ejemplo dice que escucha voces, que come excremento o que observa a espíritus”, dijo doña Noemí.

Sospechan de sapo en la “barriga”

Pero lo más extraño es que Carolina dice que quiere vomitar “algo” que anda en su estómago, que es mucho más grande que su cuerpo y que por eso no pude arrojarlo.

Por todo eso, sus padres y sus hermanos sospechan que está poseída por demonios. Asimismo, aseguran que el descontrol de Carolina surgió hace un año, cuando comenzó a visitar una iglesia evangélica ubicada en Rivas.

“Ella se casó a los quince años y procreó una niña. Toda su vida venía siendo normal, pero cuando visitó una iglesia evangélica llamada “Misión de la Luz, todo cambió”, expresó don Alejandro.

Supuestamente, cuando salían a Masaya a misiones “la encerraron en un cuarto y le colocaron un anillo como una especie de pacto y ella misma nos contó que un pastor abusó de ella”, explicó el angustiado padre, quien a sus 75 años se encuentra postrado en una silla por problemas en una de sus piernas.

De mal en peor

Los familiares agregan que en uno de esos viajes a Masaya , a Carolina la desnudaron y le introdujeron algo en sus partes íntimas. Desde esa fecha comenzó a padecer de dolores de cabeza hasta llegar al estado en que se encuentra.

Según doña Noemí, a su hija la llevó donde el psiquiatra rivense Ángel López Ortega y éste, tras examinarla, le recetó medicamentos, pero las cosas siempre iban de mal en peor.

Ahora esta humilde familia está pidiendo la ayuda de personas caritativas porque son de escasos recursos y requieren de medicamentos caros y consultas con especialistas para Carolina, quien se mantiene casi siempre en el suelo, sin hablar con nadie y ocultando su rostro. Ni siquiera reconoce a su hija.