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CHINANDEGA

Erling Prado Reyes, de 22 años, salió muy temprano de su casa, en la comarca El Pellizco, de Chichigalpa, ayer domingo, para refrescarse en el balneario Campuzano, pero a las dos de la tarde ya estaba muerto por sumersión.

El bus placas CH10155 salió con 25 personas a bordo, incluyendo a la víctima, y arribó a las ocho de la mañana a la playa; ahí, varios de los pasajeros empezaron a tomar licor. A las dos de la tarde Prado decidió darse un chapuzón en la pila número 1, pero aparentemente estaba tan tomado, que se resbaló, cayó y no volvió a salir a flote.

Sus amigos no se habían enterado de la tragedia, hasta que otro veraneante les dijo: “Hay un ahogado”, entonces empezaron a buscar a Erling Prado y corroboraron que el muerto era él.

Eduardo Reyes dijo que su primo, Erling, era hijo del policía de la delegación chichigalpina, Juan Carlos Prado, y de doña Pastora Reyes.

Explicó que la idea era regresar a sus casas a las cuatro de la tarde, porque este lunes todo el grupo de amigos tenía que trabajar en carpintería y en el campo.

Aunque ni el forense ni la Policía habían llegado aún al lugar de los hechos ayer al caer la tarde, Jorge Antonio Juárez, chofer del bus, dijo que él quiere que las autoridades se pronuncien para deslindar responsabilidades.

Éste el primer deceso de la temporada de verano en Campuzano, que no se considera peligroso, porque por lo general es el balneario de Paso Caballos el que más vidas cobra.