Jorge Eduardo Arellano
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Un refresco de 500 córdobas
Un hombre que supuestamente macheteó a un vecino de Villa Libertad porque no le dio del refresco que se estaba tomando, deberá rendir una caución económica de 500 córdobas si quiere salir en libertad, pero además, cuando esté libre deberá permanecer en su casa y salir sólo para presentarse al juzgado. También deberá someterse a la vigilancia de una persona hasta el día de la audiencia inicial, programada para el 25 de marzo, fecha en que se decidirá si va a juicio por lesiones graves. Este singular caso se ventila en el Juzgado Tercero Penal de Audiencias a cargo de la doctora Henryette Casco. Supuestamente el 23 de febrero, Juan de Jesús Zambrana le pidió refresco a Sandro José Reyes, y como éste se lo negó, le propinó dos machetazos, uno en el antebrazo izquierdo y otro en el parietal derecho.

“Dios castiga sin coyunda”

Martín José López, Jorge Luis Martínez y Carlos Alberto Téllez enfrentarán juicio oral y público el cuatro de julio por supuestamente haber golpeado a un ciudadano para robarle un par de zapatos y 500 córdobas. Lo llamativo del caso es que se cumplió aquella máxima popular que dice “Dios castiga sin coyunda”, porque estando preso, Téllez fue atacado por sus compañeros de celda en el Distrito Seis de Policía, quienes lo quemaron con plástico derretido, por lo que su defensor público, Orlando Choza, pidió que el reo y los otros dos sean valorados por el Instituto de Medicina Legal para determinar el estado de salud del primero y la edad biológica de los otros dos, quienes señalaron que son menores.

Otro absuelto

Un tribunal de jurados hizo valer la legítima defensa, porque por segunda vez en el transcurso de la semana declaran no culpable a un hombre acusado de homicidio. Ahora el beneficiado con el veredicto de no culpabilidad es José Daniel García Maradiaga, quien mató de un impacto de bala al busero Luis Martín Treminio Picado, el 14 de mayo del año 2008. El fatal incidente se produjo cuando la víctima parqueó sobre la calle el autobús para impedir el paso de la camioneta que García conducía, y en compañía de otros buseros armados con tubos y palos destruyó los cristales del automotor en el que el acusado transportaba a su papá, Rosario García Jirón.