Francisco Mendoza S.
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ESQUIPULAS, MATAGALPA
De asesinato atroz fue calificado el hecho sangriento que se registró en la comarca El Terrero, municipio de Esquipulas, donde un ciudadano fue torturado salvajemente antes que le quitaran la vida, por lo que la Policía está investigando para tratar de dar con los criminales.

Héctor Huete Ortega, de 35 años, habitaba en Managua, pero había llegado a El Terrero a visitar a su mamá, Dora Ortega, sólo para cumplir una cita con la muerte.

Las versión brindada por su mamá indica que Héctor se alistó en las primeras horas de la mañana para dirigirse al poblado de Esquipulas a dejarle comida a un hermano de nombre Absalón Huete Ortega, que estaba detenido en la sede de la Policía de ese municipio, pero no regresó a su casa. La afligida madre supo del paradero de su vástago hasta que le llevaron la noticia de que lo habían encontrado muerto.

El cuerpo fue encontrado en el camino que va hacia el poblado de Esquipulas, y enseguida los vecinos avisaron a las autoridades policiales, quienes se presentaron al lugar para realizar las investigaciones respectivas.

Los agentes aseguraron que el cuerpo presentaban huellas de tortura, debido a que los asesinos primero lo amarraron de las manos y lo arrastraron al parecer con un caballo, sobre un camino pedregoso, debido a las múltiples laceraciones que éste tenia en el cuerpo.

Los asesinos le sacaron un ojo, le arrancaron toda la piel de la cara junto al cuero cabelludo, dejando la cabeza totalmente desfigurada, para luego cortársela de un solo machetazo. La cabeza fue abandonada a unos quince metros del sitio donde quedó el cuerpo.

La Policía no pudo encontrar uno de los ojos de la víctima, el cuero cabelludo ni la piel de la cara, por lo que se presume que los asesinos cargaron con ellos para llevárselas a un autor intelectual como prueba de que habían terminado con la vida de Héctor Huete Ortega.

La Policía continúa con las investigaciones sobre este crimen que mantiene alarmados a los habitantes del lugar. por la forma brutal con que fue cometido, y aunque no hay nadie detenido, ya hay sospechosos identificados y todo hace indicar que este hecho sangriento fue una “pasada de cuentas”, debido a que el difunto tenía enemigos en la zona, por lo que se había marchado a la capital pero al regresar a ver a su familia, fue interceptado por los asesinos que terminaron con su vida